De la fábula a la realidad
Publicado el 17/08/2019 a las 08:06
Desde siempre se ha procurado y promocionado la vida sencilla, la economía y el ahorro, por lo que pueda venir. En oposición al despilfarro y la cantamañanería.
Esta es la parte de la “fábula” de la Cigarra y la hormiga. La realidad, en el presente, cambia los valores.
Si alguien ha vivido con sentido del ahorro y previsión del futuro, y tiene, por méritos propios o por circunstancias familiares unos ahorros y/o posesiones, craso error.
A esa persona, los diferentes estratos de las administraciones públicas lo han frito a cargas de impuestos y llegado el momento de solicitar algún servicio, beca o beneficio social, tararí que te vi. Entérate, eres la hormiga, y como decía uno de mi pueblo: “El que trabaja es porque no vale para otra cosa”.
Si entras en una residencia y no te alcanza con la pensión o ahorros, a tirar de patrimonio o ponerle alguna carga para el futuro, tan ricamente y sin sonrojo alguno te lo comen.
Si por el contrario eres la cigarra has disfrutado a tope de la vida, has vivido al límite y no has previsto lo venidero ni colaborado con la sociedad, no te preocupes, amiga cigarra. El papá estado o administración correspondiente velará por ti y te cubrirá todos los gastos, gratis et amore. Faltaría más.
Esto es premiar al vividor parásito y machacar al ahorrador. Ánimo y como dice la jota “Navarra siempre p’alante”.