Al alcalde de Leiza
Publicado el 17/08/2019 a las 08:05
Me parece un contra sentido, de mal gusto, cuando en el programa de las Fiestas Patronales de Leiza en el “saludo” el alcalde dice: “Ezinezkoa delako gizarte justu bat, berdintasunean ez bada” (traducido, “porque es imposible ser una sociedad justa si no nos basamos en una igualdad”).
¡Qué verdad señor alcalde! Casi me emociono. Pero ¿igualdad? Igualdad debiéramos pedirla nosotros, los marginados, humillados no nacionalistas leizarras, y no alguien siendo de Bidlu, cuando en nuestro pueblo de Leiza tenemos tres inocentes asesinados por ETA, a la que admira este nacionalismo, y ni siquiera condenó los atentados.
Seamos más serios, señor alcalde, donde hay nacionalismo radical, como en Leiza, es imposible que haya igualdad.
En otro punto se dice que Euskal Herria tiene derecho a vivir en paz y libertad. Yo digo que esa Euskal Herria no tiene menos libertad que el resto de las regiones españolas. Otra cosa es que fanáticos radicales quieran conseguir sus objetivos, eso sí, ilegales. Es entonces cuando se atan a ellos mismos.
En cuanto a la paz. Primero tenemos que vivir nuestra paz interior y en Euskadi no se vive más que el odio a lo que sea español. Que no les permite vivir, ni ver las cosas con claridad y así difícilmente se creará la paz.
También yo pido la paz y libertad, pero, desgraciadamente, son muy distintas a las que pide nuestro alcalde leizarra. Yo pido que no me maten, que no hagan realidad aquella horrible amenaza el mismo día en el que fue asesinado mi compañero y líder, José Javier Múgica Astibia, diciéndome “urrengoa zu “ (“el próximo tú”).
Soy como aquella semilla evangélica del sembrador que cayó entre las zarzas. Lucho para que no me ahoguen, como a los tres anteriores, por la tan mala hierba nacionalista que tenemos en Leiza.
Igualdad, paz y libertad. Sí. Pero para todos por igual.
Mucha suerte, señor alcalde.