¿Quiénes son hoy los niños del último tren a Treblinka?

Mikel Aguirre|

Publicado el 10/08/2019 a las 10:14

El festival de Teatro de Olite de este año ha puesto en escena la obra 'El último tren a Treblinka', un homenaje a los niños y niñas hacinados primero en el gueto judío de Varsovia, pasando hambre y frío, y asesinados después en los hornos de Treblinka hace más de 75 años.

La historia es también un homenaje al director del orfanato judío de Varsovia Janusz Korczak , inmenso pedagogo que propició que los niños internos en el orfanato crearan un eficaz sistema de auto-gobierno y lograrán producir su propio periódico. “Un hombre maravilloso que era capaz de confiar en los niños y jóvenes de los que cuidaba, hasta el punto de dejar en sus manos las cuestiones de disciplina y encomendar a algunos de ellos las tareas más difíciles con gran carga de responsabilidad”, expresó acerca de Korczak el psicólogo suizo Jean Piaget.

En estos momentos en los que desde Unicef y otras organizaciones ponemos en valor la importancia de la participación infantil, rescatar el ejemplo de este pedagogo es fundamental.

Personalmente, jamás he dudado de la utilidad social del teatro, y son obras como ésta, su puesta en escena, sus textos y su interpretación las que me confirman su potencia como herramienta comunicativa que provoca emociones e interroga a los presentes.

Supongo que cada uno de los 200 asistentes a la función teatral en la carpa de Olite, nos fuimos con sensaciones diferentes e impactos diversos. Yo quiero compartir con ustedes en estas breves líneas las preguntas que desde que salí me martillean la cabeza: ¿es posible que esto se repita?, ¿es posible que esto esté pasando en estos momentos? ¿Quiénes son hoy los niños y niñas del último tren a Treblinka?

Muchas veces me hago preguntas y no encuentro respuesta, pero desgraciadamente esta vez no, esta vez sé la respuesta, está pasando, aquí y ahora, en muchos puntos del planeta, y especialmente en nuestra querida hipócrita y cobarde Europa.

Los niños del orfanato de Varsovia eran los más vulnerables, los más necesitados, como lo son hoy los niños y niñas hacinados en los campos de refugiados de Siria, Lampedusa, Grecia o Turquía. Ambas historias comparten pues pobreza, racismo, dolor físico y moral, y comparten también frío, hambre y enfermedades.

Esto existe hoy, a pocos kilómetros de nuestras casas. Son familias como nosotros a los que se les ha robado el futuro. Los niños de Treblinka, después del hacinamiento, el frío y el hambre entraron por una puerta y salieron convertidos en humo por la boca de un horno maldito. ¿Convertiremos nosotros entre todos y todas en humo a nuestros niños de los campos de Siria, Lampedusa, Grecia o Turquía?

Mikel Aguirre, presidente Unicef Comité Navarra

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