Mélida en sus primeras fiestas del 2019
Publicado el 23/07/2019 a las 08:50
Mañana, día 24, nuestro pueblo inicia una vez más las fiestas de Santiago y Santa Ana, en honor a nuestros patronos. Y, como las han sido casi siempre, seguro son unas fiestas espléndidas en todos los órdenes, entre otros el municipal, donde la llegada al Ayuntamiento este año de una nueva Corporación con -por primera vez en la historia local- nueva alcaldesa, María Del Valle Coca Pueyo, se supone dará un nuevo aliciente de alegría y diversión al menos a quienes la votaron. Y en el orden socio-cultural, donde nuestras procesiones y las vacas, nuestras vacas que no pueden faltar, volverán a primar por encima de todos los demás actos; nuestra procesión de Santiago, tras la cual los miembros de la Cofradía del mismo nombre, la más antigua de Navarra y entre las más antiguas de España, votaremos (supongo que a favor) nuevos Estatutos que permitirán el ingreso por primera vez en la historia de la Cofradía de las melidesas, como debía haberse hecho hace años. Por cierto que este año se podía también haber aprovechado la ocasión, la ocasión que ofrece la celebración del centenario de La Pamplonesa, para ofrecer el lanzamiento del cohete a los melidese y además acérrimos Andrés Palacios y José Andrés Palacios, padre e hijo, el primero un magnífico clarinetista durante años en la Banda Municipal y en La Pamplonesa y José Andrés, qué decir a estas alturas que no se haya dicho del presidente de La Pamplonesa, un magnífico profesional y una persona que, como otros, ha paseado y sigue paseando el nombre de su pueblo, el buen hacer de sus gentes por todas partes. O, igualmente, haberles ofrecido a ellos ese lanzamiento y el honor de figurar junto a ellos en el acto a Juan Manuel Garde y Manuel Ángel Martínez, también melideses, en agradecimiento a su esfuerzo por haber elaborado y publicado, cada cual por su parte, dos historias de Mélida que, aunque como todo mejorables, ayudarán sin duda a entender mejor a nuestro pueblo.
Por lo demás, de todo, seguro que solo echaremos en falta estos días en Mélida a quienes “se nos han ido” y “se nos están yendo”, en mi caso mi propia madre (María Paz Garde). Y en el caso de mi propia cuadrilla y a una edad en la que todavía hay mucha vida por recorrer y vivir, rondando los setenta, ni menos que Claudio, Valentín, Francisco, F. Gaston, Jesus, Rogelio, y, el último, el pasado 20, Julián Mari Urdiciáin. Este último a todos sus amigos, a su mujer Blanca Mari e hijos y familiares, marchándose como lo ha hecho, con esa discreción que solo las personas con valores son capaces de asumir, nos ha dejado helado el corazón, que diría la escritora Almuneda Grandes...