Joaquín Gortari, último secretario de la Diputación
Actualizado el 24/07/2019 a las 08:52
Aunque no tuve el honor de conocerlo y tratarlo personalmente, dos son las veces que me puse en contacto epistolar con Joaquín Gortari: en septiembre de 2001, con ocasión de su jubilación; y en diciembre de ese año, por Navidad. Recibí sus dos generosas contestaciones de forma manuscrita. En la primera ocasión, lo hice a sugerencia de Pablo Gil, que fue Secretario del Ayuntamiento de Tudela. Le trasladé felicitación merecida, en doble sentido: por el gran servicio que prestó a Navarra y por su nuevo estado. Seguro que lo que hemos podido saber por la prensa, no refleja en realidad y en su totalidad esa vida de dedicación, callada (“para no interferir”, en sus palabras) y de desvelos que le ha tocado vivir, con motivo de los acontecimientos, muchos, que se han producido en Navarra y en la Diputación, de que le ha tocado ser digno fedatario, y seguro que intérprete, y hasta, permítame, seguro, en algunos momentos, “director de orquesta”, “velador y valedor” fiel, en forma de información o sugerencias acertadas y en cada momento oportunas, le decía. Asimismo, le hice saber de lo que me contaba Pablo Gil acerca de las muchas “gestiones en las que participó en beneficio del Ayuntamiento, como siempre”. Contestó transmitiéndome su gratificación, y diciendo que: Siempre he tenido la ilusión de servir a Navarra, y, por tanto, a todos los navarros, desde mi actividad como funcionario, que es sinónimo de servidor público. Si hay alguien que así lo ha entendido, me doy por satisfecho de mis 45 años de trabajo. Fallecido el dos de enero de este año, en lo que a Tudela me afecta, me atrevo a expresar el agradecimiento personal más profundo y entrañable. Alejandro Sánchez Ongay, funcionario jubilado del M.I. Ayuntamiento de Tudela.