Conflictos
Actualizado el 21/07/2019 a las 14:22
Llevo unos cuantos días culpándome de una elección: taller de matemáticas o resolución de conflictos. Me dieron la opción en voz alta entre un grupo de aproximadamente 42 compañeros/as en un aula ardiente de calor a las tres de la tarde y después de un cólico inoportuno de riñón ese mismo día. Tenía todo en mi contra, la fiebre, el dolor, el supuesto así que cuando tuve otra alternativa, vi el cielo, soy creyente. Después de un rato y un folio y medio escrito, cambié a la resolución de conflictos. Libremente elegí después de creer en esa opción. No sé si me lo han valorado o no. Tengo dudas. No se es culpable hasta que se demuestre lo contrario pero, yo, me siento culpable por elegir. Me ha creado un gran conflicto como opositora a este que considero mi cuerpo. Soy maestra, lo soy. Tengo vocación y disfruto enseñando. No voy a comentar el año que he pasado. Una locura a la cual he optado. No me arrepiento, para nada. Me he reciclado y he aprendido. Soy maestra. Puedo enlazar las 7 competencias, temas transversales, conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes, bloques de contenidos, la diversidad como eje en la programación y la metodología activa, la evaluación global y continua, sus criterios y estándares de aprendizaje evaluables. Las familias, la escuela y los alumnos son los vértices de la educación, lo tengo en cuenta, siempre. Los planes del Centro, la P.G:A., la Memoria final de curso, La convivencia entre todos, el lenguaje para la resolución de conflictos y comunicación entre iguales, las matemáticas y sus problemas, el resto de las áreas que están unidas entre sí. No me olvido de la INCLUSIÓN y la DIVERSIDAD, ni de la CALIDAD de la educación. Formar al alumnado como personas autónomas, libres, críticas y con conciencia social. Nuestro objetivo. Tenemos que dar ejemplo. Las oposiciones me han dejado un mal sabor de boca, un calor asfixiante desde el primer día hasta la fecha, unas dudas sin resolver. Estoy mentalmente dolida y no puedo olvidarme de ello. No me arrepiento, he aprendido, he sido alumna, he sido opositora pero, estoy tocada en mi moral, lo reconozco. Tengo compañeros y compañeras que están desesperados por sus exámenes, porvenir, futuro, listas, etc. También me alegro por profesores que han pasado la prueba y están a punto de presentar su programación, ánimo y al toro. Estoy frente a mi mesa de estudio y aún tengo los apuntes, borradores de casos prácticos, bolígrafos gastados y horas que bien sabe Dios las que he metido. Soy maestra creyente. Estoy triste por lo que leo en WhatsApp, por críticas razonables, por estar ardiendo de rabia y de incredulidad. Entiendo posturas, todas. Espero una evaluación y un plan de mejora como hacemos en mi colegio. Me considero un número matemático, dentro de un conflicto que no se si está resuelto para bien o para mal. Por cierto aprobé el teórico, 6,14, el supuesto práctico un 0,4 no lo entiendo, no critico, sólo, escribo lo que siento.