Susto o muerte, acoso laboral
Actualizado el 27/06/2019 a las 09:12
He leído en la prensa que “en los últimos días arreciaron los ataques y burlas de compañeros hacia la empleada de IVECO, víctima de la difusión de información privada. En recursos humanos le dijeron que era un tema personal y le propusieron un cambio de sección. Se suicidó. ¿De verdad estaba tan sola? ¿Nadie la arropó? ¿En qué mundo vivimos?”. Esta es la historia de Verónica. En acoso siempre es así. ¿Lo sabe el INSPLA, GESINOR, MUTUA NAVARRA, Defensor del Pueblo, Inspección de Trabajo, forenses, jueces, fiscales…? ¡Lo saben las víctimas! “Pareciese hubieran asistido a clases de acoso, pues siguen siempre un patrón idéntico” (Ainara Elarre, mayo 2016, INSPLA).
Primero ocurre el maltrato del que acosa, responsable primero de todo, segundo es la empresa la que no aplica la ley de Prevención de Riesgos Laborales contribuyendo a la violencia, tercero son los cómplices, testigos mudos, que han vendido su alma y por último las instituciones designadas para detener este perverso proceso no lo hacen (Carmen Soto, Boletín Ministerio de Justicia 2168/2014, Madrid). El acoso es la herida invisible (psicólogo forense, Iñaki Piñuel, Madrid), clínicamente, Síndrome Postraumático (María Teresa Irigoyen, psiquiatra, Francia), y es más que soledad… Es señalamiento, manipulación, hostigamiento, mentiras, tortura, indefensión aprendida, persecución, error básico de atribución (diagnóstico erróneo)… un complot fomentado por ”profesionales” mediocres, carentes de formación y observadores silenciosos (Martín Luther King). Hablando claro, “compañeros” y “compañeras” cobardes, “todos” y “todas “, por acción o por omisión, gente carente de ética, que echa a las víctimas a los leones, como en la Antigua Roma, en un intento de justificar su culpa, disociando para decir que no han visto nada o diciendo que esta se lo merece, mintiendo, injuriando, mirando a otro lado... Es mediocridad, falta de formación, debilidad, estupidez, envidia, analfabetismo emocional... (Luis de Rivera,”El mediocre inoperante no es consciente de su anomalía”).
Esta es la historia de más Verónicas, y pudo ser la de Israeles, Auroras, Martas, Patxis, Yolandas… y la mía. El INSPLA con Iñaki Moreno al frente ¿cumple con su objeto, ese que le da nombre? De lo contrario cada caso de acoso laboral no haría sino poner de manifiesto el fracaso de este organismo en su cometido a un precio muy elevado para las víctimas. Es necesaria en Navarra una organización que garantice la justicia social y que con profesionalidad, formación, elegancia y valentía haga suya la defensa a ultranza de las victimas de acoso laboral mediante el acompañamiento integral, la vigilancia del cumplimiento de la LPRL y el reconocimiento del SPT como accidente de trabajo. D.E.P. Verónica y caiga todo el peso de la ley sobre las y los responsables. Es necesario denunciar e intervenir para que no vuelva a ocurrir.