De titulares y suplentes
Publicado el 04/06/2019 a las 08:37
Son las 7:50 del domingo y se nota que la ciudad empieza a desperezarse. Es que es un día especial. Llega al colegio electoral un poquillo nervioso. Bah, es suplente, no ha recibido notificación referente a ninguna baja así es que le queda por delante un día largo de familia y relax. ¡Sorpresa, el titular no aparece! Todo el mundo se mira y pregunta: “¿Y ahora? Hay que constituir la mesa” . Le ha tocado... ¿Y qué pasa con el titular? Pregunta pero nadie sabe nada. Supone que su baja estará justificada - ¿y si no?-. Todo el mundo que aparece por allí se encoge de hombros y dice aquello de que “supuestamente se les sanciona económicamente”. ¿Cómo que supuestamente dice ‘cariacontesido’ (como afirmaba Javier Aguirre, entrenador de Osasuna, que se quedaba cuando el rival daba la vuelta al partido en el minuto noventa y uno)? No puede ser, no puede ser que esta cuestión no se tome en serio. Seguro que es falta de información y, una vez más, la tendencia a minusvalorar la seriedad del sistema en nuestro país, que proclama que los “listillos” siempre ganan y se van de rositas… A las 23:30 horas cuando, agotado, pasea volviendo hacia su casa piensa que esta intensa jornada en la que ha convivido con gente tan responsable, tan trabajadora, tan eficiente y tan maja ha terminado de convencerle: todo tiene que estar mucho mejor estipulado de lo que la creencia general supone. De todas formas y por si acaso: ¿alguien conoce datos fidedignos al respecto?
Por cierto, los titulares que se escaquean (si los hubiere) no saben lo que se pierden. La mesa electoral con el parto del escrutinio es una experiencia que, por ser de esas en las que todo el mundo se entrega a fondo, ofreciendo espontáneamente todo lo mejor que tiene, se debería vivir una vez en la vida.