Mariposa de fe

Inmaculada Blanco Blázquez|

Actualizado el 03/06/2019 a las 09:30

Sábado, 1 de junio, último encuentro en el Seminario. Evaluación del curso, apoyo moral y espiritual recordando nuestros pilares como profesores de Religión. Hasta aquí, el resumen de los primeros minutos. Llega el corazón y el sentir. No es por distracción pero mis ojos, como siempre, se desvían hacia Él, figura de madera, árbol de vida esculpido con forma humana; serena, fiel y cercana. Carne de olivo. Corazón que late en la cruz presidiendo la ceremonia. Escucha. Su envoltorio es el de un hombre clavado que perdona. Late. Los rayos del sol entran por la vidriera, dando de lleno en su figura y, de forma extraordinaria, produce un efecto en su cuerpo, es una mariposa. Sus alas acogen a todo el profesorado, aquí presente. Sigo mirándolo con “entusiasmo” y observo su tatuado corazón, casi desgastado. Palpita. Yo palpito con pálpito de Fe. Fe, un golpe de voz, una palmada infantil, una sílaba. Un sí, veo. Un sí, siento. Un sí, creo. Un sí, tolero. Un sí, enseño y aprendo. Un sí, confío. Confiar en Él, confianza en mi trabajo, en mi colegio, en mi alumnado, en mi vocación como maestra. El tiempo pasa rápido, curso 2018/19. Hago memoria en el proceso enseñanza- aprendizaje, me autoevalúo. Inclusión y diversidad, enseñanza en competencias, transversalidad, contenidos al día, currículo como punto de salida, participación en el claustro, proyectos con iniciativa personal, retos cumplidos, enseñar divirtiendo. Recuerdo cada cara de mis alumnos/as, sus nombres y características. He visto, motivación, alegría, ganas, destrezas y actitudes, habilidades adquiridas para vivir en sociedad, aceptando, tolerando y respetando a los demás. Lo importante no es el envoltorio que nos viste o el color de la piel o el sexo o la clase social, lo importante está en el caramelo, la esencia y la persona. Cada uno tiene sus cualidades, sus ritmos, su situación y, todos, aportan sus cualidades, sus ritmos y su situación. Hacemos equipo: escuela-alumnado-familia e instituciones, unidos. Dentro de mi reflexión escrita, Él, observa cada palabra. Su humilde figura está en todas mis explicaciones dibujada como “la señora cruz”. Me siento bien, tranquila, con ganas de descansar, no lo niego, el trabajo de docente es duro aunque muchos no lo entiendan. El próximo 21 me despediré de mi alumnado de Corella. Ojalá que haya formado personas buenas, personas que crean en ellos mismos, personas que se valoren y tengan actitud de esfuerzo, superación y crítica. Personas libres para elegir entre dos caminos como poco. Ojalá que la mariposa de Fe, vuele con ellos en su aprendizaje de vida. Ojalá que estas palabras sean leídas con tolerancia, respeto y libertad. Ojalá que nos encontremos el próximo curso, si Dios quiere y las circunstancias estén de nuestra parte. Ojalá. 

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