Cuando conocí a Don Silvestre
Actualizado el 03/06/2019 a las 09:22
Conocí a D. Silvestre Zubitur, natural de Leitza, y concejal en este pueblo desde principios de los 90, y a su hijo Juan M.ª hace cuatro años, en uno de los salones del Iruña Park donde se presentaba el segundo libro de su amigo Pello Urquiola, bertsolari que ha resultado polémico por cantar a tiempos pasados en euskera. Aquel año, Silvestre iba a presentarse como independiente con UPN, partido al que había dedicado años de su vida, y lo sigue haciendo en calidad de independiente. Fui invitado al Iruña como escritor que había aportado algunas palabras en este diario sobre el primer libro de Urquiola, no como afín a él, pero sí como agradecimiento a un discurso que, aunque no es el mío, me parece de cierto aporte en una Navarra diversa. No solo me acogieron bien, sino que tanto Pello como Silvestre me dieron cierta imagen de nobleza, de gente para quien la política es solo un medio para defender ideas –en este caso, declaradamente carlistas–. Ambos estamparon sus firmas en el ejemplar que me llevé, e incluso Pello me invitó a visitarle un día. Después de la batalla del 26M por los municipios del territorio, Navarra Suma (Na+) ha asaltado varios municipios que se le arrebataron a UPN, si bien en la zona norte el navarrismo español ha experimentado cierto retroceso. Es el caso de Leitza, donde Zubitur encabezaba la lista de Na+, otra vez como independiente –como él tiene su propio negocio, no necesita de la política para vivir–. Así pues, en Leitza, donde EH Bildu es “jaun eta jabe”, el único que replicará al alcalde será Silvestre, quien antes contaba con más apoyo. No es ilógico el fenómeno de Leitza, que también ocurre a lo largo y ancho de la geografía navarra. Lo importante, es que incluso donde existe una aplastante mayoría de algo que se piensa –más afín a mí en este caso–, debe haber también alguna alternativa que ponga voz a quien razona distinto, tarea que en este caso, y de nuevo, recaerá sobre un independiente Zubitur. Aunque solo quede él, me parece imprescindible su presencia.