¿Diré que es Pablo Iglesias trigo limpio? (3)

Ángel Sáez García|

Publicado el 29/05/2019 a las 12:52

(Sigue.) ¿Pablo Iglesias es coherente? Veamos. Él se declara de izquierdas y acaso lo fuera hace años, pero ahora, en la actualidad, el pueblo, incluida una buena parte de 'su' gente, que comprueba cómo vive, sentencia también esto: quien habita y reside en una casa suntuosa, si no lo es, parece rico, un millonario. Me consta que quienes lo critican lo hacen con conocimiento de causa, pues ven en él un político incongruente (verbigracia, ha pasado —y que conste que no me parece un yerro, sino un acierto— de echar pestes del régimen del 78, año de su nacimiento, por cierto, a defender las reglas de juego, varios artículos de la Constitución Española, en vigor desde dicho año —anteayer le oí decir, por ejemplo, mientras comía yo, no él, tras el Superdomingo electoral, que deben hacer autocrítica en su partido, lo que reputo otro acierto, pero, este menda, en su caso, hubiera hecho lo que tampoco decidió hacer su tocayo, Casado, presentar su dimisión, lo más honesto, confiando en que sus correligionarios no se la admitieran, claro—). Su afán por ostentar cuanto antes cuotas de poder (primero, dentro de su partido —de los miembros fundadores de Podemos solo queda él; dicen que aprendió la lección y la puso en práctica, siguiendo, al pie de la letra, el modelo o proceder de Stalin—, y luego entre los partidos de la izquierda) es un hecho innegable, indicio de que leyó “El príncipe”, de Nicolás Maquiavelo. El apoyo que tantas veces ha brindado al régimen de otro Nicolás, el dictadorzuelo (poco amigo de la democracia) venezolano Maduro, que no ha traído a su pueblo más que miseria, hambre y aislamiento internacional; la defensa que ha hecho de ese invento argentino, los escraches (“jarabe democrático” dio en llamar a los tales), mientras no se los hagan a él, claro (por eso tiene su casa vigilada por varios miembros o números de la Benemérita), clama al cielo; el uso de una demagogia insulsa, barata, pongamos como espejo, la usada recientemente con el mecenas Amancio Ortega; su ojeriza a la banca, la bicha, aunque haya acudido a una de esas entidades crediticias para solicitar una hipoteca tras la compra ventajosa de su mansión; todas esas prendas suman un conjunto que hacen de este político ¿alguien en quien se puede confiar? En España y en el resto del orbe hay muchas personas (hembras y varones) de izquierdas que sí se han hecho dignas de respeto por su coherencia ideológica y su honestidad actitudinal. ¿Es ese su caso? No lo parece. Ergo, ¿diré que es trigo limpio Pablo Iglesias? Acepto que otros discrepen de mi criterio o parecer, pero yo hoy, por todo lo aducido arriba, debo contestar, apesadumbrado, porque, como dejó escrito Publio Terencio Africano, en su comedia “Heautontimorumenos” (“El hombre que se castiga/ba a sí mismo”), “homo sum; humani nihil a me alienum puto, (“hombre soy; considero que nada de lo humano me es ajeno”), que no. Ángel Sáez García angelsaez.otramotro@gmail.com

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