Andéraz, oportunidad de futuro

Miguel Ros Ros|

Publicado el 08/05/2019 a las 08:49

Año 1922. El pueblo de Abárzuza es propietario de un edificio llamado palacio de Andéraz alejado del casco urbano unos 800 m. en una parcela de alrededor de 18.000 m2. En ese año surge la oportunidad de cederlo en usufructo a la congregación de las Madres Escolapias con dos condiciones: que proporcionarían enseñanza gratuita a las niñas de Abárzuza hasta la edad de 16 años y en el supuesto de que por cualquier circunstancia no pudieran continuar con la labor educativa el edificio pasaría a su propietario, el pueblo de Abárzuza. Con estas dos condiciones se formalizó el acuerdo. El balance después de transcurridos casi 100 años ha sido altamente positivo no solamente para las dos partes implicadas sino para todas las poblaciones cercanas. Las razones son obvias y no son objeto de este escrito. Sólo un apunte: se posibilitó el acceso a la educación y formación a las personas con más necesidades económicas durante generaciones y en épocas muy duras, con todo lo que ello supone de progreso y desarrollo.

Mayo de 2018. Las Madres Escolapias comunican al Ayuntamiento de Abárzuza su intención de dejar el edificio por la imposibilidad de poder continuar con su labor pedagógica. Lo quieren hacer de una forma no traumática y tomarse su tiempo, pero previsiblemente para el curso escolar 2019-2010 ya lo habrían dejado. Así pues, en septiembre de 2019, Abárzuza se encontrará en una situación parecida a la del año 1922, con un edificio de casi 3.000 metros cuadrados al que hay que encontrar una actividad que sea viable.

Y en eso estamos. Desde el mes de mayo hasta la fecha de hoy han sido muchas las reuniones y contactos que ha tenido el Ayuntamiento para exponer y ver posibles posibilidades de actuación. Se ha hablado con LASEME (Asociación de empresas Merindad de Estella), TEDER (Tierra Estella Desarrollo Rural), dos consejerías del Gobierno de Navarra, Educación y Desarrollo Rural, con una fundación dedicada a temas educativos, con una empresa de servicios educativos... Sirva todo lo anterior como introducción para poner en contexto lo que a continuación viene y que es el meollo de este escrito. Es fácil de entender, sea cual sea la composición y las ganas que le ponga la nueva corporación que salga de las urnas del próximo 26 de mayo, que un pueblo de 550 habitantes, con sus únicos y limitados recursos económicos tenga muchísimas dificultades para dar una salida viable a un edificio de esas características, así pues será imprescindible que haya una intervención bien sea privada, pública o de ambas.

El próximo 26 de mayo hay elecciones al Parlamento de Navarra. Los diferentes partidos y asociaciones políticas nos hablarán de sus programas. Nos dirán todos ellos que hay que tomar medidas para frenar el despoblamiento de las zonas rurales fomentando políticas que incentiven su desarrollo. Nos hablarán, como por otra parte es entendible, de un modo general, sin comprometerse demasiado. Desde estas líneas les invito a que antes del 26 de mayo se acerquen a Abárzuza y su comarca y que nos expliquen sus medidas (esta vez más concretas) para que el deterioro del medio rural se frene. Les diremos que sin su implicación en el plazo de unos pocos años se añadirá al paisaje de envejecimiento de la población un edificio de 3.000 metros que no desentonará con el entorno. Pero, y esto es más importante, también les diremos que hay ideas, ganas de buscar alternativas, posibles soluciones para que este edificio y la actividad o actividades que se realicen en él contribuyan al desarrollo de la zona. Les esperamos.

Miguel Ros Ros, alcalde de Abárzuza

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