La política y el deporte

Enrique Stuyck Romá|

Publicado el 02/05/2019 a las 08:16

Muchas veces me he preguntado si el fútbol, el balonmano o el baloncesto son un juego o un deporte, y no lo tengo claro. En todo caso creo que pueden ser las dos cosas a la vez.

Cuando decimos “vamos a jugar al fútbol” no cabe duda de que nos referimos a un juego, porque lo contrario sería decir algo así como “vamos a ejercitarnos con el balón”.

Se podría deducir, por tanto, que el fútbol, el balonmano o el baloncesto, son juegos deportivos, o deportes jugados, lo que viene a significar que jugando al fútbol se hace deporte, por lo que parece que queda claro que se juega al fútbol haciendo deporte. O dicho de otro modo, se hace deporte jugando al fútbol. Pero no en todos los casos es así.

Montar en bicicleta, por ejemplo, no es precisamente un juego. Cuando se hace por puro placer es como un reto con uno mismo y a nivel de competición es otra cuestión.

Con la natación, el esquí o el alpinismo ocurre algo similar, y sin embargo el atletismo es quizás de todos ellos el más deportivo de los juegos.

Par salir de dudas con lo que parece un juego de palabras hemos recurrido a la Real Academia Española que define el deporte como “actividad física ejercida como práctica o competición, lo que supone entrenamiento y sujeción a unas normas”, y para rematarlo, también dice, que en su acepción más popular se puede definir como “recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo común al aire libre”.

Y como no nos ha quedado nada claro, recurrimos de nuevo a la Real Academia para conocer el significado de juego que lo define como “ejercicio recreativo sometido a reglas, en cual se gana o se pierde” pero que, en ningún modo habla de deporte o de ejercicio físico, ni tampoco mental.

Sin embargo el ajedrez sí que es considerado un deporte porque “exige cierto nivel de destreza mental y de estrategia”.

Entonces qué es el mus, porque si en el ajedrez se precisa rapidez mental y estrategia, que se lo digan a algunos de mis colegas que se pasan todos las tardes jugando al mus en el bar del pueblo y no hay quien pueda con ellos porque a rapidez mental y estrategia no hay quien les gane.

Y en política, ¿qué pasa con la política? Para muchos es considerada un juego en el que se requiere una gran dosis de destreza, de estrategia y de tesón para alcanzar la meta antes que los adversarios. Es, por tanto, un juego o un deporte? Yo diría que ni lo uno ni lo otro, pero cada vez se parece más a un juego en el que cada cual esconde sus cartas para despistar al oponente y ganar la partida.

En esas estamos.

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