Pecados inconfesables
Publicado el 02/05/2019 a las 08:19
Si algo sigue siendo evidente, y no dice nada bueno, es el tipo de espíritu deportivo al uso, no es tan importante ganar en buena lid como que pierda el enemigo. ¿Reconocer o disculpar algo del contrincante? Lo bueno no, por supuesto, pero tampoco lo malo, al enemigo ni pan ni agua, es el primer mandamiento. ¿Alguien más percibe la sensación de esta acechado por enemigos o es otra rareza mía? En una trinchera los que querían desalojar sillones y en la de enfrente el miedo a la supuesta regresión y todos intercambiando pedradas.
Bueno, ya ha pasado todo, ahora sólo quedan gloriosos vencedores y taciturnos vencidos, hemos vuelto a la normalidad, estamos al otro lado pero como siempre.
¿Les importa si damos una vuelta más a los resultados? Por favor.
No acabo de entender el calificativo de histórica para la participación, reconociendo que ha sido alta, cuando ha habido abstenciones menores en la historia de nuestra democracia, a saber: 20,1% legislativas 1982, 21,4% legislativas 1977, 22,7% legislativas 1993.
¿Qué han aportado, durante más de cuarenta años, los partidos políticos para incentivar la participación ciudadana? A los datos me remito, nada.
No voy a decir la tontería de que cualquier pacto, tal y como están las cosas, debería pasar por el mundo de la abstención. Ni como chiste, aunque la gracia tendría su lógica matemática. Sólo eso, que uno de cada cuatro españoles no se fía de ninguno. No les creen, a ninguno, no tienen su fe patriótica, ¿es que España es un poquito perezosa y lo dejamos así, puede ser que hayan mentido demasiado, es que realmente no se les ocurren argumentos convincentes o se trata de aquella eterna mayoría silenciosa? No tengo ni idea de cómo piensan disfrazarlo, pero ese es el dato, yo diría bastante cruel.
Sólo quería indicarles que, ahora que se han acordado de la España vacía (ya era hora, por cierto, sólo falta hacerlo realidad), convendría que pusieran un poco de su atención en las personas que no les cree y hacen que se sientan inútiles y olvidadas. Si lo hicieran, sería el primer síntoma para pensar que de verdad les preocupa toda España.