Sanidad sin ilusión

Antonio Del Bosque|

Publicado el 06/04/2019 a las 08:33

Hace pocos meses se jubilaba un compañero del servicio y con el último abrazo y cierta emoción nos decía con un tono triste: “lo que más pena me da al irme es la sanidad que os dejamos”. Palabras que nos han hecho pensar mucho, y aunque seamos más jóvenes, tenemos ya cierta edad como para darnos cuenta de que esto ha cambiado mucho. Ha cambiado tanto que, en términos médicos, diríamos que el estado de la sanidad es crítico y susceptible de empeorar si no se adoptan las medidas adecuadas. Además, el hecho que nos preocupa profundamente es que el profesional sobre el que gira la mayor parte de la responsabilidad de los cuidados en Sanidad se encuentra desde hace mucho tiempo, “ingresado en la UCI”.

Señores políticos, ¡quítense la venda de los ojos! Parece que les dé igual. A nosotros y a nuestros pacientes desde luego no. Estamos cansados, sufrimos un gran desgaste profesional y lo peor de todo es que muchos hemos perdido la ilusión. Necesitamos medidas de reanimación urgentes y serias. Condiciones deterioradas, falta de personal, ausencia de planificación respecto a plazas de difícil cobertura, una interinidad del 40% y, qué decir de nuestras retribuciones, hemos sufrido una perdida de poder adquisitivo muy importante en los últimos diez años, pasando a ser una de las comunidades peor pagadas en la sanidad española. Consideramos que todo ello atenta contra nuestra dignidad profesional.

Desde hace años ellos, prácticamente, se centran en un modelo puramente económico sin darse cuenta que la presión asistencial ha aumentado considerablemente y existe una burocratización de la atención tal, que las consultas son a tres: paciente, médico y ordenador, creándose situaciones que tienden a despersonalizar la práctica médica, despojando al paciente de su dignidad humana y reduciéndolo a un simple historial médico. Sin embargo, la experiencia y formación nos han enseñado ciertas virtudes deseables en nuestra profesión que permiten prestar una buena atención a nuestros pacientes durante la práctica diaria; es lo que se llama humanismo. El señor consejero, como médico de formación, debería saberlo, si es que aún no lo ha olvidado. El gasto en inversión en sanidad no debe ir dirigido solo a infraestructuras, se debe cuidar y valorar el contingente humano que lo sostiene y garantiza, encaminándose hacia un modelo Afectivo- Efectivo. Expertos en gestión como el doctor Rafael Bengoa ya lo ha advertido en varios foros: “Sin tener a los profesionales en situación digna no van a poder realizar de manera óptima su función”. Y es por ello por lo que hoy nos encontramos en huelga, una huelga no deseada, porque quienes la sufren son nuestros pacientes, nuestros amigos, nuestras familias. Queremos recuperar la dignidad que entre tanta política y políticos, hemos perdido el colectivo médico.

Ojalá, cuando nos jubilemos, además de abrazos y emoción nos sintamos orgullosos de haber formado parte de un sistema en el que sus profesionales se han sentido valorados y los compañeros que tomen el relevo se encuentren en mejor situación que la que nos encontramos ahora. Mientras tanto, lo dicho: sin ilusión.

Antonio Del Bosque, Pablo Díaz de Rada, Iñigo Eraso, Noelia Goñi, Mª Rosa González, Tania Martínez, Marta Miñana, Ignacio Sancho, Mikel Sanz y Erika Villalba, facultativos del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del área de salud de Tudela.

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