Así fue mi impar fin de semana (2)
Publicado el 04/04/2019 a las 16:55
(Sigue.) Pasadas las nueve menos cuarto, hallé a Pío donde habíamos quedado y le invité a unas patatas bravas y unas cañas en el “Nenaf”. Salimos de allí, doblamos la esquina y entramos en el “Burcon”, donde Íñigo, el camarero, ya nos conoce y nos puso lo que solemos tomar. En esta oportunidad, fuimos a pimplar el irónico arranque o último trago al “Isidro”. Coronado dicho trámite, nos marchamos a casa (cada uno a la suya). Mientras cenaba, recibí la postrera felicitación del día. Me llamaron mi prima “Fina” y su esposo, José, que andaban en similares circunstancias. Tras fregar y recoger, leí algunos artículos de El País y aún me dio tiempo a escribir una décima. Ayer domingo, hice lo asiduo, sota, caballo y rey: comprar el pan y El País, que leí. Escribí tres décimas y un soneto. Entiendo tu punto de vista sobre el asunto en cuestión. Hay quienes coinciden conmigo en que son muchas las sectas (de variopinto tipo o pelaje) existentes y muchos (ellas y ellos) los que, faltos de criterio o sentido crítico, se dejan llevar al huerto por quien esgrime evidentes añagazas o subterfugios. Otro (de tu amigo Otramotro). Ángel Sáez García angelsaez.otramotro@gmail.com