Planes de sequía
Publicado el 31/03/2019 a las 10:54
Se sabe que las sequías, por ausencia de lluvias durante largo tiempo, derivan en escasez de agua. Si ese tiempo seco dura mucho, la cantidad de agua es menor de lo normal y puede no ser suficiente para nuestras necesidades. Primero tenemos sequía meteorológica y luego la hidrológica, que es más preocupante por sus repercusiones en sectores económicos importantes en nuestra comunidad. En mi opinión estamos ya en ese punto, por ello es muy necesario que la Administración tome medidas para evitarla, con medidas para el cambio climático y gestión eficaz de los recursos de agua. La sequía desgraciadamente es cada vez más frecuente en nuestro país y debe ser muy tenida en cuenta en la planificación hidrológica. En la cuenca del Ebro existe un Plan Especial de Sequía desde hace tiempo, que está en revisión, junto con el Plan Hidrológico del Ebro, obligatorio por ley. Se intenta conseguir la protección del agua, satisfacer la demanda y equilibrar el desarrollo regional. Para ello, el Plan de sequía del Ebro dispone de instrumentos para diagnosticar estas situaciones, implantar acciones para contrarrestar sus efectos o realizar informes post-sequia para evaluar su impacto económico y ambiental, la eficacia de las medidas y propuestas para mejorar la situación. Lo novedoso de todo esto, es que los sistemas de agua de abastecimiento humano, ya sean ayuntamientos o mancomunidades, con población mayor de 20.000 habitantes deberían disponer ya de un Plan de Emergencia ante situaciones de sequía, que según criterios europeos pasan por tener nuevas infraestructuras de agua que eviten esta escasez. En Navarra, esto significa que Pamplona, Barañain y Tudela deben tenerlo, contando con la Mancomunidad de Pamplona y Junta de Aguas de Tudela, y ser conocidos por los ciudadanos para que opinemos. Está claro que Pamplona va a tener alternativas que ya están en uso en estas situaciones, con el embalse de Itoiz y el canal de Navarra, garantía de suministro de agua, por lo que es este embalse el que debe tener la reserva establecida en el plan de sequía. ¿Pero qué pasa con la segunda ciudad de Navarra? ¿Qué otra infraestructura tiene para agua de boca? ¿Se cumple con esta obligación legal? ¿Qué pasará donde no llegue agua del embalse? Pues que en una situación de sequía como la que estamos sufriendo no tenemos de donde abastecernos. Eso es lo que pasa en la Ribera, donde con promesas y más promesas nos quedamos. ¿Qué pasa con la llegada del Canal? Silencio absoluto y demoras constantes. Hace más de un año, se reconoció ya la gravedad de la situación del regadío navarro de la Cuenca del Ebro, solicitando apoyo al Gobierno central, para adoptar medidas urgentes por los efectos producidos por la sequía. ¿Vamos a hacerlo otra vez, siempre así, apagando fuegos, sin prever nada y sin anticipar medidas con estos planes? ¿Hasta cuándo? El Gobierno central solicita la colaboración del de Navarra para la toma de decisiones y para superar una situación tan adversa como una sequía, contando con la Confederación Hidrográfica del Ebro para trabajar juntos en una comisión de sequía. No tengo constancia de que nada de esto se haya hecho. Supongo que ahora que de nuevo nos acecha el problema, habrá que apagar fuegos, una vez más, si se puede. La anticipación no parece que haya sido el punto fuerte de este Gobierno. Actualmente, la situación del de las zonas de secano y cereal, en la mitad sur de Navarra es extremadamente delicada, y esperemos que no se extienda al agua de boca en algunos casos. ¿Por qué el actual Gobierno de Navarra no dotó de las infraestructuras necesarias, en materia de agua y de otras, a la Ribera de Navarra? ¿Cuándo será la hora de la Ribera de Navarra? ¿Seguimos esperando a ver si hay suerte y llueve por fin? Creo que deberían anticiparse a lo que nos viene y cumplir la normativa.
RICARDO LÓPEZ PÉREZ, EXVICEPRESIDENTE DE LA JUNTA DE AGUAS DE TUDELA