Un domingo cualquiera

Diego García García|

Actualizado el 18/03/2019 a las 09:13

Ayer, mientras me encontraba en la Iglesia del pueblo de mis padres, ocurrió un suceso que me entristeció mucho. Al entrar al patio exterior de la Iglesia observé una gran multitud acoplada en unas barras de metal esperando su respectiva comida, era como estar delante de una manada de vacas gimiendo en un prado, lo que imposibilitaba la escucha de la eucaristía. Esto provocó en mí una enorme pena, ya que un lugar de culto había sido convertido en una mera posada donde todos bebían y comían; más tarde fui enterado de que era un almuerzo con el fin de reunir fondos para niños discapacitados lo que me hizo preguntarme: ¿ es realmente el patio de una iglesia un sitio correcto para celebrar este tipo de actos?

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