¿Por qué ellos pueden elegir colegio y yo no?
Publicado el 12/03/2019 a las 08:10
Me quedé sin poder llevar a mi hija a la guardería pública que quería. Tuve que llevarla a una privada que costaba más porque tenía por delante en prioridad a gente con rentas más bajas. Lo entendí. Me dio rabia porque yo no ganaba mucho más y me supuso un esfuerzo económico pero lo entendí. Imaginé que ellos, con esas rentas, era lo único que podían pagar y me pareció justo asegurarles plazas. Aunque considero que la renta de un único año no representa en absoluto la situación económica de una familia, y sospecho, además, que la mayoría de esas rentas no son reales. Ahora me he quedado sin poder llevar a mi hija al colegio concertado que quería, el más próximo a mi casa. Ni al que quería, ni a ningún otro. En esta ocasión esas mismas rentas bajas en lugar de un colegio público han elegido uno concertado y vuelven a tener prioridad. Y eso sí que no lo entiendo. ¿Cuál es la razón de que se puntúe más una renta baja en un colegio concertado? Entiendo que se dé prioridad a quienes tienen hermanos en el centro, y a la cercanía, y la discapacidad, pero nada más. Las rentas bajas deberían entrar en el sorteo igual que todo el mundo y, una vez dentro, ayudarles a pagar la educación si lo necesitan. Prioridad para entrar en los colegios públicos pero igualdad en los concertados. Porque, al final, las rentas medias son siempre las más castigadas. Tampoco entiendo la prioridad de las familias numerosas o la de niños con padres profesores en el centro. Sí, sé que esto último se hace para su comodidad, pero para que ellos concilien yo, madre divorciada con la custodia en exclusiva, voy a tener que apañármelas sola para llevar y recoger a mi hija a un colegio que está a varios kilómetros de mi casa. Durante los próximos 15 años.
Creo sinceramente que este sistema no funciona. No es verdad que el 98% de los alumnos haya entrado en el colegio deseado. No es cierto. Muchos padres han acabado decidiéndose no por el colegio que querían si no por el concertado en el que han visto que había más posibilidades de asegurarse una plaza después de la locura que se forma con las inscripciones. Cambios hechos en el último minuto. Cuando te dicen que el colegio que quieres solo va a sortear 18 plazas de las 100 que tiene es lógico que no te arriesgues. Las 82 plazas restantes ya están asignadas, además de a niños con hermanos en el centro y a discapacidades, a familias numerosas, a niños con padres profesores en ese centro, y a rentas bajas. Una proporción difícil de creer de rentas bajas. ¿Por qué todos ellos pueden elegir colegio y yo no? Es completamente injusto.
SARA NAHUM