Tolerancia cero
Publicado el 10/03/2019 a las 08:55
El pasado domingo, 3 de marzo, se celebró el tercer peldaño de la escalera en la capilla de San Fermín, en el cual participamos el coro de Artajona. Todo salió sobre lo previsto y, a continuación, nos fuimos a cenar a un bar de San Nicolás. Ya de regreso a casa cometimos el terrible error de entonar un par de canciones en la calle. Pasaban diez minutos de las doce y posiblemente no cumplimos con la normativa vigente, pero fue un acto espontáneo y sin ánimo de molestar a nadie. Al comenzar la calle San Gregorio, cerca del bar Museo, empezaron a llovernos huevos procedentes de un piso. Quiero pensar que este acto de cobardía sería propio de ese sector de gente que intenta que el casco antiguo sea un balneario con un silencio sepulcral. Lejos de molestarnos, nos echamos unas risas con el incidente. No ofende el que quiere sino el que puede; hace falta algo más que media docena de huevos para que los artajoneses pierdan el sentido del humor y el buen talante. En esta vida no se puede medir todo con el mismo rasero, y en estos casos concretos, yo les pido a los vecinos del casco viejo de Pamplona, tolerancia uno.
Pedro Ortiz Lorea