Rasurando la masculinidad tóxica
Publicado el 10/03/2019 a las 08:53
En estas fechas en las que los medios pretenden sensibilizarnos ante la discriminación de la mujer trabajadora, considero oportuno hacer referencia a dos spots publicitarios que recientemente han incendiado las redes sociales. El primero está protagonizado por una conocida marca internacional de cuchillas de afeitar en la que, en consonancia con el movimiento “#Me Too”, denuncia determinadas actitudes machistas de algunos varones como: el piropo irrespetuoso, el acoso sexual, la homofobia y otro tipo de desprecios como el ejercido por un jefe respecto a la opinión de una empleada. El propio anuncio califica estas inaceptables conductas como “masculinidad tóxica” , sobre la que ha publicado numerosos escritos Sergio Sinay. El vídeo que apareció por primera vez el pasado 15 de enero acaparó casi 4 millones de visionados en 48 horas. Entre ellos, un considerable número de varones, que constituyen la inmensa mayoría del target de la marca, volcó sus enojados dislikes (“no me gusta”), alegando que no se puede estigmatizar a todos los hombres por igual y, en ocasiones, solicitando el boicot a todos los productos de la firma y arrojando a la basura sus cuchillas. Paradójicamente, la réplica publicitaria no ha llegado desde otra conocida marca internacional de la competencia, sino de una modesta firma suiza de relojes de alta gama que ha basado su spot, no en el enfoque emocional de la primera, sino en datos meramente estadísticos de la Administración norteamericana y de la OMS. Mientras el anuncio de la marca de cuchillas aboga porque los hombres se rasuren la masculinidad tóxica con el clásico lema “The best a man can get” (traducido como “lo mejor que los hombres pueden ser”), el utilizado por la firma de relojes es “What is a man?” (¿Qué es el hombre?). A esta pregunta va respondiendo: es un héroe (el 97% de las víctimas de las guerras son hombres); es un ser valiente (el 93% de las víctimas de accidentes laborales son varones); es un ser vulnerable (el 79% de los fallecidos en homicidios son hombres, casi la mitad de los padres que tienen prohibido visitar a sus hijos, siguen manteniéndoles económicamente y totalizan el 80% de los suicidios); es un ser marginado como lo confirma el dato de que el 75% de las personas que se encuentran en condiciones de mendicidad y sin techo son varones. El anuncio finaliza con la afirmación: “Nosotros vemos lo bueno de los hombres”
¿Se ha excedido en su celo feminista la multinacional de las cuchillas? ¿Subsiste todavía hoy un machismo residual y trasnochado que se siente acorralado? Según una recientísima encuesta apenas un poco más del 46% de los varones españoles se declaran a favor del feminismo. Quienes no hayan visionado los referidos spots, pueden acceder a los mismos así como analizar los numerosos comentarios que viene suscitando la polémica, introduciendo en su buscador estas dos palabras: “masculinidad tóxica”. Parafraseando el final de un conocido programa televisivo, concluiremos diciendo: “Estos son los datos y las conclusiones del lector”.
Bernardo Doñoro Albillo