Que no se haga huelga por mi culpa
Publicado el 09/03/2019 a las 10:45
Estoy empezando a cansarme de que vaya calando en nuestra sociedad a base de afirmaciones totalitarias, categóricas, grandilocuentes y, sobre todo, muy generales la idea de que todas las mujeres por el hecho de serlo, son seres (o seras ) que viven “bajo un control social y económico dominado por lo masculino” o “que no tienen derecho a decidir sobre su cuerpo” o “que están explotadas y discriminadas” o “que no se las cree cuando denuncian” o “ que no son dueñas de su cuerpo e incluso de sus deseos”, etc. Y supongo que quienes así lo piensan, lo deben sufrir en sus propias carnes y veo lógico que se rebelen. Ahora bien, les pediría por favor que dieran siquiera el beneficio de la duda a quienes nos hemos criado en familias “raras y extrañas”, donde la mujer ha vivido y vive en una situación diferente a ellas. Familias donde los hombres son hombres y las mujeres son mujeres, y eso no quiere decir que sean mejores o peores, ni siquiera que tengan una orientación sexual determinada por el hecho de serlo. Familias donde la mujer, que por narices tiene que ser la madre, es la jefa de la casa, manda en su cuerpo, en su deseo y organiza normalmente con buen criterio el funcionamiento de la misma. Familias donde los hijos y las hijas son criados por igual en todos los sentidos, exceptuando quizás en la protección frente a agentes externos, puesto que por desgracia malnacidos siempre van a existir y ya que no se pueden detectar hasta que no cometen la primera fechoría, si sería deseable -y eso sí que es posible- que no cometieran la segunda, pudriéndose en la cárcel. Es ofensivo, en definitiva, para quienes después de hablar con las mujeres a las que más queremos y preguntarles si en alguna ocasión les hemos humillado, infravalorado, obligado a hacer algo que no desearan con su cuerpo... Después de preguntarles si se han sentido ofendidas cuando las hemos intentado proteger, es ofensivo cuando te contestan que no, que alguien que no te conoce te pueda tratar como a un animal irracional por el hecho de ser hombre. Seguiré tratando a mi madre, a mi mujer, a mis nueras, queriéndolas más que a mi mismo, y a todas las mujeres que me rodean como lo he hecho siempre. Con todo el respeto que se merecen como personas para que nunca tengan que hacer una huelga por mi culpa.
Salvador Moreno Ruiz