Higiene emocional
Publicado el 20/02/2019 a las 08:32
Mi intención con este escrito no es otra que la de reflejar la cotidianeidad en la que inmerso vivo contraponiéndola a unas circunstancias extendidas y dominantes que, a mi juicio, adulteran las pautas por las que deberíamos guiarnos. El trabajar dando lo bueno que hay en ti, el comunicarte con franqueza y sin ánimo falaz, el aspirar a tus ilusiones de un modo claro y ordenado parece ser que hoy día no ocupa un lugar de preferencia. Los grupos políticos que nos dirigen, además de “poner la vela donde sopla el viento”, al margen de idearios firmes se enzarzan en unos improcedentes enfrentamientos cuya razón principal parece la de conseguir estar en el poder, sin importarles (al menos esa impresión dejan) las condiciones de vida de los ciudadanos que, entre otras cosas, pagamos religiosamente sus cuantiosos salarios. Los grupos sociales unidos por diferentes vínculos dedican parte de su tiempo a descalificarse mutuamente, teniendo como objetivo el degradar las variadas motivaciones que los sustentan.
Estas circunstancias dominantes podrían tener la definición de “mala higiene emocional”, concepto que envolvería gran parte de los componentes que las impulsan. En fin, quizás sea una labor compleja el determinar las causas por las que este comportamiento nos rodea sin ningún género de dudas, aunque algunas son evidentes y, desgraciadamente, veneradas. La educación como alternativa para superar este hecho nocivo sería una vez más la verdadera solución. Mediante ella siempre estaremos más cerca de conseguir una convivencia más humana e inteligente, hecho al que, por otra parte, estamos profundamente obligados.