Que conste en acta: quise escribir
Actualizado el 29/01/2019 a las 15:02
Dilecta Pilar: Hice el esfuerzo de desplazarme a Tres Cantos, porque allí estuvieron encuadernadas y recogidas en varios volúmenes en la biblioteca, archivo general de la Orden, pero alguien (acaso un amigo de lo ajeno, las sustrajo; cuando yo acudí no había rastro de ellas). Todos los religiosos Camilos y trabajadores del Centro, todos (no pude saludar a Bermejo ni a Santaolalla, que habían viajado ese día a Valladolid por cuestión de trabajo, creo), sin excepción, se portaron estupendamente conmigo. No puedo achacarles nada ni formularles queja alguna. Hasta tuvieron el detalle de acercarme a la estación de Renfe, para facilitarme el regreso; el Padre Jesús María Ruiz me invitó a comer con la comunidad religiosa (en una mesa semicircular, si no marro) y no me cobraron las pocas copias que hice. De nada. Javier, por lo que he leído de él, sus respuestas a tus preguntas, en el supuesto de que lo hubiera conocido, me hubiera caído bien, barrunto. “Ningún hombre es una isla en sí mismo” (ya que el hombre es un ser social) dijo otrora (y sigue aduciendo hoy a quien lo lee) John Donne. Que a nadie nunca le falte una mano a la que agarrarse (para salir de un peligro o superar un bajón anímico o revés de diverso jaez). Hoy hay muchos suicidios por falta de manos fautoras (que se brinden a ayudar). (Continúa.)