Pío XII, Asiron y el tren del oeste
Publicado el 26/01/2019 a las 08:55
En el folleto sobre las obras de Pío XII, que el señor Asiron nos buzoneo a los vecinos -que, por cierto, a los tres meses ha quedado anticuado, obsoleto y lo que es peor falso en comparación de cómo van quedando las obras- se hablaba de la consecución de un espacio equitativo para los coches. Este es el único objetivo que se ha cumplido y que seguramente era lo único que pretendían con esta obra: al final se ha empatado, un carril para las bicis, otro para las basuras y la nada, otro para las villavesas y otro para los coches. Esta es una nueva forma de entender el espacio modelo Bildu. En tiempos pasados los espacios se distribuían en función de su uso, a más uso más espacio. Hoy no, más bien es la teoría del revés, hoy se pretende que todo sea equitativo cuando interesa. Coincide con la igualdad que siempre ha predicado la extrema izquierda comunista de Podemos y el nacionalismo fascista radical de Bildu, los ejemplos más claros son las campañas montadas por Asiron y sus mocetes para igualar a los asesinados por ETA con sus asesinos, a las celdas de la cárcel con la tumba del asesinado, al alquiler con la ocupación, etc. Según el folleto, esta obra servirá para recuperar la acera como espacio exclusivo de los peatones. ¡Qué ciegos hemos estado los vecinos al no darnos cuenta que antes de la obra compartíamos las aceras con el ganado trashumante y, como somos gente sencilla, no nos habíamos dado cuenta! Lo que sí querremos saber es el precio final de la obra y el sobrecoste producido por las chapuzas.
No sé si el lector coincidirá conmigo en que esta obra nuev parece una obra vieja, anticuada, llena de parches, desangelada, triste y llena de lugares vacíos, donde las flechas direccionales pintadas en el suelo son borradas y cambiadas de dirección en función de los atascos que, debido a la mala planificación se van montando en las diferentes glorietas. Al revés que las “Flechas del amor” que tan de moda puso la cantante Karina en nuestra juventud, estas son las flechas de la improvisación y del cabreo de los conductores.
Se ha demostrado que el señor alcalde va a remolque de las quejas ciudadanas haciendo cambios, según aparecen las mismas en este periódico. Esto nos lleva a la mentira de la transparencia y la participación ciudadana, con la que nos tuvo entretenidos a un montón de vecinos para cubrir el expediente, produciéndose ahora cambios no contemplados en el proyecto - como el cruce con Sancho el Fuerte que al final han tenido que dejar como estaba antes de la obra y otros cambios que en su día planteó la Plataforma Ciudadana ‘Salvar Pío XII’-. Esta transparencia me recuerda a los hermanos Marx en el Oeste, cuando llegan a la estación del tren para comprar el billete: “Deme un billete”, “Señor son cuatro dólares”, “Tome el dinero y no lo cuente”, “Señor faltan dos dólares”, “Ya le dije que no los contara”. Eso le gustaría al actual Ayuntamiento, que no lo contáramos. Pues va a ser que no, de momento ya tenemos el carril bici y, para que se use, seguro que este año el Ayuntamiento nos regalará las bicicletas.
José Ignacio López Borderias