Los chicles y su lacra

Andrés Gorricho Fernández|

Publicado el 17/01/2019 a las 09:25

Ya pasé el puente de la jubilación con todos los beneficios que esto conlleva. La palabra mágica viene de una copia papal que se celebraba cada 50 años, denominada jubileo, que se suponía el periodo de vida activa. Personalmente no me dedico a ver obras sino a viajar. Paisajes, monumentos, naturaleza en pleno, obras mágicas de arte. Tengo la suerte de gozar de lo que veo e implantar la crítica y la comparación. Los destellos de magnificencia que he podido gozar en Croacia han sido asombrosos. Una vez que he vuelto a mi querida Pamplona repaso la ciudad y es cuando comparo.

Parques, jardines, las cuatro estaciones dibujadas en un lienzo que es como un paraíso que lo vivo en la ciudad. Pero ese esquema se vuelve miseria cuando dirijo la vista a las aceras. Miles de chicles pululan a lo largo y ancho de la ciudad. No solo son una indecencia sino alegran la mañana cuando las suelas de tus zapatos quedan invadidos por estas manchas negras. Bacterias contaminantes que estamos acostumbrados a convivir sin una queja. Me sorprende que en el mismo ayuntamiento haya manchas negras. Hasta aquí nos invaden. Las medidas preventivas deberían ser de educación y convivencia. Ser sensibles a esta contaminación es muy importante. Eso es lo que me impactó en Croacia, Split, con pequeños paneles adosados a las paredes para evitar ser escupidos al suelo. Estos paneles de corcho o madera de 80x60 sería la posible solución. Podrían estar ubicados a una altura visible y aceptable para que el usuario pudiera hacer uso de ellos: los ayuntamientos correrían con la rutina de quitarlos y reponerlos. Pero no solo hablo de medidas preventivas, sino paliativas.

Podrían ser absorbidas por una brigada de personas que estén desempleadas y, mediante riegos a presión, ser erradicadas de la ciudad. Pero, sobre todo, sería muy beneficioso e importante que desde la infancia en nuestros colegios, escuelas, ikastolas y centros educativos, los profesores de todos los ámbitos así como los padres enseñen y eduquen a los niños y niñas, entre otras cosa, a tener limpia su ciudad, plazas y calles. Por todo eso, propongo al Ayuntamiento que ponga manos a la obra y dedique parte de su tiempo a este asunto, así como lo dedica a otros menesteres a los cuales no voy a entrar ni voy a realizar propaganda. No es tarea fácil . Pero me pregunto, ¿serán capaces de hacer algo?

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