Las injusticias de la vida
Actualizado el 19/01/2019 a las 12:12
Buenos días tengan a todos mis paisanos, les quiero hacer llegar las vivencias que a pesar de ser tan duras como puedan suceder en mi Navarra natal, siendo extranjero en un país extraño y viviendo las más duras de las situaciones discriminatorias ue nos hacen vivir. Si bien y alejándome de la crisis en España e intentando no llegar a vivir en las calles, tuve que partir a estas tierras para poder tener el derecho de un trabajo digno, y una vida como tal, todo se tuerce cuando laborando según las condiciones de dicho país y no objetando nada que aun a pesar de sentirlo inseguro e insalubre que uno acepta, sufre un accidente laboral, y la empresa decide deshacerse del trabajador como si nada importase. El acudir a la embajada española es para nada porque dicen que no pueden apoyar, que no pueden inmiscuirse que estoy solo y que me desean suerte porque el empresario aquí hace lo que quiere. Más adelante uno ve como se alargan los tiempos de forma sospechosa y el abogado que solo espera el cobrar una cantidad que con suerte se podrá cobrar, te dejan tirado en la calle sin trabajo, en una situación irregular y la instancia de migraciones de igual manera te dice que nada puede hacer. Una vez más uno está a solas en una situación que para nada deseaba, y tristemente solo le queda a uno rezar para que un milagro haga lo que siempre quise, volver a mi país de buenas maneras y a recuperar mi vida, uno no puede acudir a ninguna organización a pedir ayuda porque todos parecen ignorarlo, es como haber perdido mi nacionalidad y a miles de kilómetros de mi tierra. Solía ver el programa de españoles por el mundo, y al final llegue a la conclusión de que la realidad no es como la sacan, que hoy soy yo, y cuantos más habrá que han escapado de la crisis y estén en la misma situación, solo nos queda esperar el milagro, o llegado el caso la esperanza de que cuando nos llegue el momento nuestros familiares pidan una repatriación de nuestros cuerpos. Esta es la injusticia que alguno españoles nos toca vivir en tierras que nos discriminan, y lo peor es lo que nos hacen sentir dentro de nosotros mismo, disculpen les haya relatado levemente una situación de un navarro más en el mundo, pero una realidad al fin y al cabo, ojala Dios quiera que vuelva a mi tierra que tanto añoro, que tengan un buen día y gracias.