Saturno (ETA) devorando a sus hijos

Carlos Salvador Armendáriz|

Actualizado el 06/01/2019 a las 09:32

El pasado 18 de diciembre debatimos y votamos en el Congreso una moción del PNV titulada “sobre el fenómeno de la tortura y los malos tratos en el Estado español” defendida por el diputado de esa formación Sr. Legarda.

Tuve la oportunidad de escuchar todo el debate y participé en el mismo: para denunciar el cinismo de los proponentes (jamás han propuesto -que yo sepa- una sola iniciativa para terminar con el terrorismo de ETA o para dignificar a sus víctimas); para alertar ante su estrategia de igualación y equidistancia “entre violencias”; y para desenmascarar su intento-no engañan ya a nadie- de pasar por mejores abogados defensores de los terroristas que los propios proetarras frente a aquello que les perjudica.

Unido a ello, hemos asistido en Pamplona a una serie de actos denunciando la situación carcelaria de los terroristas condenados, queriendo hacer pasar por “torturas del estado español” su actual situación.

Quisiera hacer mi propia aportación en este momento, acudiendo a las palabras que sobre todos estos temas dije en aquel debate:

“Señor Legarda, ¿por qué habla de la tortura como de un fenómeno en su moción si reconoce en su intervención que hablamos de prácticas excepcionales? Hablaba usted de una “ínfima parte” -de funcionarios que cometieron este tipo de delitos-. ¿Qué busca usted, trasladar una interesada mala imagen del Estado español?”.

“Dicen que no debe existir equidistancia entre las violencias; sin duda, pero es que ustedes, después de sesenta años de terrorismo, nunca han apoyado nada aquí eficaz para luchar contra ese fenómeno. Eso sí que es un fenómeno”.

“Decía el señor Legarda la semana pasada que la violencia no sacó lo mejor de cada uno de nosotros. Falso. Mentira. Si ustedes se sienten así, allá ustedes, lo entiendo. ¡Pero claro que sacó lo mejor de mucha gente! Sacó lo mejor de los funcionarios que confiaron en la ley para acabar con el terror. ¿Y el testimonio de las familias de las víctimas de ETA que no reaccionaron con odio y con desproporción? Eso de que la violencia no sacó lo mejor de nadie, señor Legarda... es tanto como decir que todos fuimos igualmente responsables, todos igualmente culpables, todos verdugos, todos víctimas. No hay mayor equidistancia ni mayor perversión, señor Legarda”.

“Hoy actúan como abogados defensores de los terroristas etarras... Si de verdad quieren denunciar torturas, apunten estas dos. Primera, la coacción mafiosa que ejerce el colectivo de apoyo a los presos obligando cada semana a sus familiares a manifestarse bajo la amenaza de que sus hijos quedarán fuera del paraguas protector del colectivo. Y segunda, la tortura que supone ver a sus jefes, a las élites, negociar sentencias benévolas que les evitan entrar en prisión, mientras a la soldadesca, a las familias, les prohíben negociar condiciones más benévolas con el Estado reconociendo el daño causado. Señor Legarda, hoy la mayor tortura de los presos etarras la reciben de su propia organización...”.


Carlos Salvador Arméndariz, Diputado por Navarra (UPN)

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