Que arribe a buen puerto es lo que hace falta (2)
Actualizado el 29/11/2018 a las 10:09
(Sigue.) Que llueva, que llueva, pero de manera cabal, si es que la hay, no como últimamente lo hace, de modo torrencial.
Ciertamente, tienes razón; vivo solo, pero no estoy solo. Cuando me acongojo o angustio suelo acudir a los nueve primeros versos pentasílabos de la oración teresiana que inicia el que la arranca: “Nada te turbe”.
Me alegra sobremanera lo que me cuentas, que aquella actividad de Plena Inclusión Vida Independiente se meneara y haya dado como resultado vuestra nueva comparecencia en las Cortes. El asunto marcha. Que no se detenga y arribe a buen puerto es lo que hace falta.
He acudido a la Papelería /Librería “El Cole” para leer tu artículo, pero su dueño, Miguel Ángel, “Fangio”, me ha comentado que ya no le quedaba ejemplar disponible. Hoy le habían enviado menos “heraldos”. Así que has hecho bien al enviármelo para leerlo y, tras llevar a cabo dicho menester, debo comentarte lo que huelga, que hoy, con “Con buen pie” haces una labor estupenda defendiendo a todos (ellas y ellos) los que reivindicáis, con razones de peso, más oportunidades para poder disfrutar un día de una efectiva igualdad de derechos. Déjame que loe la referencia neotestamentaria que haces en él, o, si lo prefieres, de la rima séptima becqueriana.
Otro (de tu amigo Otramotro). Por cierto, me he dado cuenta de que he vuelto a usar lo proverbial, la forma habitual que tenía de terminar las epístolas que te dirigía. Tras tus largas vacaciones, servidor ha vuelto por donde solía, sí, a la “bendita rutina”.