Cuando un monstruo viene a vernos...
Publicado el 09/11/2018 a las 09:34
Llevo tiempo pensando en escribir mis pensamientos y plasmarlos en una carta para, de alguna forma, conseguir sacarlos de mi mente y con ello tratar de apaciguar mis ansias de gritar y demostrar al mundo entero que tenemos un problema muy serio delante y que hay un inmovilismo político y administrativo que asusta. Me refiero al problema de la ludopatía y su creciente aumento en nuestra sociedad, haciendo verdaderos estragos entre nuestros jóvenes, muchos de ellos enganchados a las apuestas deportivas y juegos online.
Por eso he decidido plantarme aquí, esperando respuestas rápidas de un alguien que me escuche, de un alguien que me entienda, de una mano amiga que calme mi malestar, serene mi cabeza y tranquilice mis emociones encontradas cada vez que hablo del tema… Sí, porque por un lado la rabia, la impotencia, la tristeza y el enfado de verme desprotegida ante este problema se entremezclan y oponen a otras emociones de satisfacción, alegría, paz, unión, esperanza, etc, cuando voy a la Asociación de Ludópatas Aralar, única en toda Navarra. Allí me ofrecen ayuda, comprensión y amor, valores que más que nunca necesita nuestra sociedad actual.
Por eso tiemblo como familiar de un afectado por este trastorno del juego. Porque mi vida, como la de otras muchas familias afectadas, dio un vuelco hace 6 años al destaparse toda la destrucción y el caos que el juego había provocado en mi familia.
Tiemblo como amiga, hermana, pareja, madre, sobrina, vecina…Porque cualquier persona que nos rodea puede introducirse en este mundo de la adicción al juego, sin apenas percatarnos de ello, gracias, entre otras cosas, a la permisibilidad que se tiene en la legislación para regular este entorno y en la facilidad que tienen las casas de juegos y apuestas para campar a sus anchas cerca de colegios, institutos, en barrios obreros, sin tener en cuenta la problemática existente. “Juega de manera responsable” rezan sus lemas. ¡Ja! ¿Alguien sabe lo que es eso en realidad? Tiemblo también como deportista que he sido y como profesional del ámbito deportivo que soy porque todavía no logro entender que se “trafique” de esta manera rastrera con los resultados de un partido de fútbol, baloncesto o petanca o simplemente que el equipo de fútbol de mi tierra sea patrocinado por una casa de apuestas, tal y como puede verse en sus camisetas. Dinero, ganancias y negocio ante todo, hay que frotarse las manos, caiga quien caiga... Definitivamente eso no es lo que a mí me enseñaron que era el deporte ni los valores que debía transmitir. Tiemblo como ciudadana de una sociedad enferma por el dinero sin esfuerzo, porque nos bombardean a cada instante con mensajes publicitarios de juego en la televisión, radio u ordenador. Nos invaden por todos los lados con enormes vallas publicitarias prometiendo beneficios y éxito que nunca llegan realmente. Y, sobre todo, tiemblo como docente que soy porque lamentablemente presiento que si esto no se consigue parar a tiempo, muchos de mis alumnos que hoy pasan horas muertas delante de sus videojuegos favoritos van a ser futuros enfermos del juego. Y van a caer en sus redes tarde o temprano. Porque hay que concienciar a la sociedad de lo que realmente es el impresionante negocio del juego y en la cantidad de vidas rotas y destrozadas que deja a su paso…Y, para ello, hay que prevenir antes que lamentar y la única manera es con información y con una buena regulación, no mirando para otro lado y creyendo que “a mí no me va a tocar, porque yo controlo…”.Y el único que de verdad nos controla aquí es el juego. Además, recordemos que, sin lugar a dudas, la banca siempre gana. Por eso y por mucho más, tiemblo porque un monstruo llamado ludopatía viene a vernos…
Rakel, presidenta de la Asociación de Ludópatas Aralar.