Qué adagio: "hecha la ley, hecha la trampa" (2)

Ángel Sáez García|

Publicado el 08/11/2018 a las 19:11

   (Sigue.)   De lo que sí dudo (mucho, muchísimo) es de que el mencionado IAJD lo pague, a partir de ahora, la banca, según el mero anhelo y la simple propuesta hecha por el presidente del Gobierno, tras decidirlo, ayer, jueves, de común acuerdo con sus ministros, en el último Consejo, mediante el real decreto ley (que deberá ser convalidado por el Congreso de los Diputados), pues tengo para mí por cierto, por certísimo (tampoco aquí hallo rendija por la que puede colarse la mínima hesitación), que los bancos idearán la manera (nuevas comisiones, incremento de las mismas o subida del tipo de interés) de que sean los clientes, quienes acudan a las entidades financieras a solicitar los créditos hipotecarios, quienes corran (de manera encubierta, si se quiere) con dicho gasto.   El adagio, máxima breve o sentencia moral, del rótulo, “hecha la ley, hecha la trampa”, es tan antigua que hasta tiene su precedente latino: inventa lege, inventa fraude. El hombre, junto con la rata, es uno de los pocos animales que se adapta estupendamente a cualquier tipo de cambio, uno de los que mejor se aclimata al medio (aunque sea inclemente). Ese axioma me lleva a predecir por indicios que, si nadie ha conseguido acabar con la corrupción, nadie logrará terminar, en el país que ideó o inventó la novela picaresca con el anónimo “Lazarillo de Tormes”, con la práctica fraudulenta (más bien “fraudurrápida”) del “hecha la ley, hecha la trampa”. Como el tiempo es ese juez que da y quita razones, bastará con que demos tiempo al tiempo para comprobar si acertamos o marramos en nuestro pronóstico.   Ángel Sáez García   angelsaez.otramotro@gmail.com

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