Labradores versus Barkos

Manuel Sarobe Oyarzun|

Publicado el 11/10/2018 a las 08:39

Me fío de los labradores. Los tengo por gente trabajadora, sufrida, sobria, austera. De pocas pero sabias palabras, debido quizás a la soledad con la que cultivan sus campos, sin más compañía que la de algún perrillo fiel. Son las miradas limpias de esos rostros curtidos por el sol las que hablan. Por eso cuando denuncian que la Renta Garantizada (RG) les está dejando sin mano de obra, les creo. Agradezco su lenguaje directo, desprovisto de florituras. Sus argumentos basados en datos. Una afirmación verosímil tiende a ser veraz. Y las suyas lo son. El Gobierno de Navarra en su página web, a modo de ejemplo sobre esta prestación, dice: “En una unidad familiar de 3 miembros en la que hay un ingreso de 426 euros al mes, la cuantía de la Renta Garantizada a percibir será la siguiente: 960-426=534 euros al mes.” Y yo pregunto, ¿creen que aquel a quien le ofrezcan esos 426 euros aceptará el trabajo si lo que gana se lo descuentan de la ayuda? ¿Consideran descabellado que sólo se plantee trabajar si cobra en B? No seamos canelos, por favor.

Tengan en cuenta además que la RG está libre de impuestos y es compatible con otras ayudas. No así los ingresos ordinarios. Hay otros datos que abonan la sospecha. ¿Cómo se explica que, saliendo de la crisis como estamos, las peticiones de RG vayan en aumento? ¿O que sólo se haya gastado un 10% de la partida destinada a contratar a beneficiarios de RG? ¿Podemos negar el efecto llamada del que ya advirtió Cáritas? Recordemos que en la vecina Gipuzkoa la última mafia desmantelada traía pakistaníes para cobrar ayudas.

La respuesta de Barkos a los agricultores ha sido de lo más intempestiva. Zanjó su queja tildándolos de ultraderechistas. Lo hizo con su voz engolada y el habitual lenguaje ampuloso, hueco e impostado. Masticando las palabras, comiéndose las ‘erres’. Como si la credibilidad de un discurso dependiera de los adornos lingüísticos o del tono voz y no de su contenido. Parece mentira que alguien con la experiencia política de Barkos haya tenido una reacción tan poco inteligente. Insultar, como único argumento, a todo un colectivo es inaudito. Como lo es afirmar categóricamente que “no se malgasta ni un sólo euro”, pues un único caso de fraude le obligaría a tragarse sus palabras. Y lo hay. El de los chabolista del Tenis, sin ir más lejos, perceptores de RG, detenidos por asaltar empresas y vender chatarra robada. Sus socios de IE admiten un engaño del 4%. Barkos debió limitarse a responder algo así como: “No nos consta la existencia de fraude, pero estudiaremos las acusaciones y extremaremos los controles y, caso de detectarse, lo perseguiremos con toda contundencia.” Así de fácil. Sin faltar a nadie. Sin exponerse innecesariamente a que la hemeroteca la deje en evidencia. Atribuyo la torpeza de la presidenta a sus nervios. Si las denuncias son tan ciertas como parecen, el pozo sin fondo de la RG corre el riesgo de convertirse en el mayor fiasco de esta legislatura. Porque el personal, a quien Hacienda cruje cada año más, está dispuesto a ser solidario, pero no tonto.

Lo realmente grave, con todo, es el empeño del cuatripartito por sustituir nuestra tradicional cultura del esfuerzo por la del subsidio, propia de regiones más subdesarrolladas, en las que el dinero público busca comprar votos. Expulsar a los emprendedores que crean riqueza friéndolos a impuestos y renunciando a invertir en infraestructuras, y ofertar al mismo tiempo las ayudas más generosas acabará mal. Desconozco el mundo del campo pero sé que en el servicio doméstico abunda esta casuística. Otros apuntan a la hostelería. “Sarobe, un ultraderechista más”, pensará Uxue.

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