Baile de máscaras
Publicado el 11/10/2018 a las 08:45
La identidad es una máscara que todos llevamos con nosotros. Está formada por experiencias, ideales, principios, recuerdos, deseos y todo tipo de productos que la mente del ser humano pueda generar. La gran mayoría de las personas, debido a la educación que recibimos (centrada en el logro y en el desempeño) y a la sociedad en la que vivimos (exigente, acelerada y bombardeada de información), nos identificamos con esta máscara y la simbiotizamos con nuestro rostro dejando de ser conscientes de que la llevamos puesta.
En épocas de incertidumbre, inestables, precarias, las personas tendemos a amarrarnos firmemente a nuestra máscara que nos protege y nos da fuerza ante un entorno cambiante, desconocido e inseguro. En el proceso de aferrarnos a ella, hipotecamos nuestra capacidad de análisis y valoración por la seguridad de unos ideales rígidos e inamovibles que tienden a extremarse ante el miedo a que la máscara se nos caiga dejándonos al descubierto, perdidos, desorientados y vulnerables en el páramo de este entorno tan hostil.
En esta búsqueda desesperada de seguridad y en la experiencia soterrada y maquillada de miedo intenso al entorno y al futuro es donde, a mi juicio, reside la fuente de este fenómeno de generalizada polarización ideológica, política y social global al que todos asistimos actualmente.