Diversidad deportiva y educativa
Publicado el 08/10/2018 a las 08:16
Los partidos de fútbol que se jugaban entre parroquias en los pueblos eran los primeros torneos competitivos que se conocían cuando no existían las extraescolares. Estos partidos estaban compuestos por dos equipos con capitanes, figura importante que en ocasiones tenían que elegir jugadores. Siempre se intentaba que fuese un delantero y un portero. Tenían que ser buenos y rápidos. Los capitanes de esos equipos nunca se preocuparon del aspecto mental de sus seleccionados, ni les contrataban un psicólogo para ayudarles en su juego.
El jugador de tenis de apellido Kyrgios es un deportista de los que ahora se denominan díscolos. Este jugador es de los pocos que no está acompañado por una corte de entrenadores, masajistas, terapeutas y hasta estilistas. Sus reacciones naturales y primitivas son penadas con sanciones económicas y sociales. La red se aplica en vapulear sus excesos. El día en que Kyrgios se encontraba desquiciado se produjo una escena sorprendente. El juez de silla bajo de su pedestal, rompió su neutralidad y habló con él. Esas frases le ayudaron hasta tal punto que remontó el partido y ganó. Unas pocas palabras de ánimo bastaron para que el australiano se centrase. El juez actuó como un maestro que habla a su alumno sobre enseñanzas fundamentales sin grandes explicaciones tenísticas.
La educación de los hijos es fundamental para sus padres. Se recorren los centros escolares para seleccionar el mejor. Cuando te encuentras en esa tesitura se duda. ¿Es mejor un centro donde te dicen que están los mejores resultados? ¿Por resultados entendemos la mejor nota o la mejor evolución del niño según sus capacidades? En prensa nunca vemos a ese niño normalito que con un tremendo esfuerzo de él y de sus profesores consigue realizar un grado o carrera. Se publicitan los extremos, o por arriba o por abajo. Yo quiero al juez de silla Lahyani en el colegio de mi hijo. Alguien que sabe hablar así tiene que estar dando clases. Además, demostró que por encima de las normas y las críticas hay momentos en que la ayuda y sensibilidad entre individuos está por encima de todo. Este juez estará al lado del juez de silla del sketch de tricicle. Con él aprendimos que se puede aprender riendo y también nos lo descubrió un gran profesor.