La profesionalidad que reina en Tudela
Actualizado el 05/10/2018 a las 08:33
Mientras estaba veraneando en Buñuel, mi residencia habitual es Barcelona, he tenido la suerte de romperme el tendón de Aquiles izquierdo. Sí, he dicho suerte porque suerte es poder contar con la asistencia médica de Navarra y, en concreto, del hospital Reina Sofía de Tudela. Todo se ha desarrollado de la mejor manera posible; diagnosticado el 20 de julio, fui operado el 24, día del chupinazo en Tudela, y a estas alturas queda menos de un mes para, supongo, ser dado de alta. Todo el personal, desde el joven, preparado y entusiasta doctor Miguel Sanz, hasta el último celador pasando por enfermeras, asistentes, personal de ambulancias... Han sido de lo más eficientes, profesionales y amables. Hay que felicitar a la sanidad pública navarra y a sus habitantes por disponer de un equipo de tanta talla -y como profesional sé de lo que hablo-. Un par de detalles que enturbian un poco la general satisfacción: creo que deberían cambiar las bañeras de las habitaciones por platos de ducha. Y esto parece nimio pero para el paciente es importante también, ¿no podrían cambiar esos feísimos uniformes de los enfermeros? No contribuyen nada a su aspecto físico.