El desgaste del presidente Sánchez
Publicado el 04/10/2018 a las 08:25
El neosocialismo viene a ser un PSOE que no pone como principio y fin en su actuación la Constitución. Frente a una concepción positivista de nuestra Carta Magna, en este partido se alza otra que mira a ésta de un modo más relativista o posibilista. Las líneas rojas incuestionables, consensuadas en el año setenta y ocho del siglo pasado, parecen palidecer. El positivismo socialista tiene su máximo representante en Felipe González y mostró una gran connivencia con la monarquía parlamentaria y estabilidad del país.
El neosocialismo comienza con Zapatero como resultado de su victoria en las elecciones generales de 2004. El papel de Zapatero como gobernante fue malo. En realidad, le venía grande el cargo. Venía a ser como si un niño de cinco años se enfundase un traje de Pau Gassols.
De su sucesor socialista, Pedro Sánchez, se ha dicho en ocasiones que es como Zapatero. Craso error. Coincide con él en que es un estadista mediocre. ¡Nos merecemos algo mejor! Sin embargo, Sánchez es un hueso duro que roer. Astuto y maniobrero se desenvuelve de cine en recintos cerrados. No me creo lo de su tesis. Un doctor sobresaliente “cum laude” tiene una cierta categoría, un compromiso con las ciencias y las letras que le acompañan siempre aunque su actividad vaya por otros rumbos. A Rajoy se le notaba su magnifica formación, cómo hablaba, cómo razonaba, etc. No en vano tuvo que, como vulgarmente se dice, “partirse los cuernos” contra un temario de oposiciones a Registros. No tuvo en su esfuerzo “negros” que “cantasen” por él los temas al preparador eso se nota, su currículo no le tocó en una feria como al doctor cuestionado. Y esto no es elitismo sino cultura del esfuerzo.
La diferencia entre la tesis de Sánchez y una auténtica es como la que puede existir entre un rolex expuesto en el escaparate de una joyería de prestigio en Ginebra y otro falsificado que ofrece cualquier vendedor ambulante en algún lugar.
De quien se dice “cum laude” tiene un objetivo, una fijación: ser presidente de Gobierno; y está haciendo “circo” para seguir siéndolo. Circo fue su moción de censura para abatir a Rajoy. Fue legal sí pero no hubo “fair play”. Se comprometió para ser presidente a poner España en almoneda para lograr la aquiescencia de Podemos y los secesionistas catalanes. No fue “fair play” tampoco llamar a Rajoy “indecente”. E ironías del destino, en sus discursos para lograr ser presidente Sánchez puso de modelo al ministro de Educación alemán que dimitió por plagiar su tesis doctoral en un porcentaje inferior a la del presidente.
La obcecación de Sánchez por mantenerse en el poder le ha llevado a idear una “reforma exprés” de la Constitución para suprimir aforamientos y llevar fuera de la atención la cuestión de su tesis. Apuesta muy fuerte al poner como parapeto de sus errores la misma Carta Magna propugnando la apertura del melón constitucional de prisa y corriendo y lógicamente mal.
Lo malo de este visionario es que va de la mano de otro, concretamente de Iglesias y sus resultados son fruto de alianzas, componendas y triquiñuelas y en esto es un maestro. Esta forma de actuación le impulsa a crear una especie de bunker político lejos de la luz y del aire libre, y gestionar así sus medidas. Así se entiende la Apocalipsis que desde los cuarteles de Sánchez se ha pronosticado: “Estaremos hasta 2030”. Revilla en Cantabria lleva tres mandatos de presidente de la Comunidad y nunca ha ganado unas elecciones.
El ‘Sanchecismo’ lo que ha logrado y pueda lograr es fruto de una especie de fecundación “in vitro”, artificial, de laboratorio lejos de lo que parece ser el auténtico sentir de los españoles. Huele a Maduro, Ortega, Kreysner o Putin. Afortunadamente, el fraude al Senado para aprobar los Presupuestos que pretendía el tandem Sánchez- Iglesias ha sido derrotado.
Francisco Javier Esteruelas Hernández, doctor en Derecho por la Universidad de Navarra