¿Se debe dialogar con quien no quiere? (1)
Publicado el 04/10/2018 a las 16:51
¿SE DEBE DIALOGAR CON QUIEN NO QUIERE? ¿Cabe mantener un diálogo de sordos (en el que uno de los interlocutores, sea hembra o varón, va a lo suyo, o sea, a aducir lo que había preparado o tenía previsto decir con antelación sin atender, ni mucho ni poco ni nada de nada, a las razones que argumente y con las que acaso le contradiga —y le abata su invento— el otro; sin echar mano del lenguaje de signos, en el supuesto de que ambos hablantes sean sordomudos)? ¿Cabe avenirse a un coloquio de besugos (donde la coherencia y la lógica brillen por su ausencia)? Si servidor tuviera que contestar (evidentemente, sumo a las dos de este párrafo la del título) a esas tres preguntas, lo haría con tres rotundos noes. Quim Torra quiere dialogar, pero (siguiendo la estela o los pasos de Carles Puigdemont, de quien se considera su vicario en el Parlament) solo de lo suyo (de lo que le interesa a él y a los de su cuerda o coinciden con su pensamiento, del derecho de libre determinación de los pueblos y de su ansiado referéndum de autodeterminación vinculante para conseguir la independencia y poder proclamar a voz en cuello la República Catalana; lo que opinen el resto de los ciudadanos —más de la mitad de los catalanes—, aunque sea exactamente lo contrario, distinto u opuesto de lo que él defiende, le importa un bledo). Pedro Sánchez (como antes le ocurrió a Mariano Rajoy con Puigdemont) no puede hablar de la independencia de Cataluña sin contravenir la Constitución, el Estatut y el resto de las leyes. Además, el muy democrático, honorable y sabio (de cuando en vez, no está mal usar la ironía; y si esta es cruenta y mordaz, el sarcasmo) Quim Torra parece desconocer lo más obvio de la historia, que no suele haber independencia sin guerra de independencia. (Continúa)