Presidente Comité UNICEF Navarra
Actualizado el 02/10/2018 a las 07:59
2 de octubre DIA INTERNACIONAL DE LA NO VIOLENCIA: En octubre de 1.981 me declaré Objetor de Conciencia al servicio Militar en la Comandancia de Pamplona, tenía 20 años, en Madrid gobernaba UCD, Tejero y un grupo de militares acababan de intentar dar un golpe de estado. Han pasado 37 años, ya no soy aquel joven ingenuo de 20 años, la teoría de la “madurez” dice que ya se me debería haber pasado aquella fiebre de la NO violencia, pero en este asunto sigo pensando exactamente igual, es más, con los años he ido comprobando los desastres del uso de la violencia y valorando la eficacia de la no violencia activa. Hoy desde mi condición de voluntario-directivo en UNICEF, veo realidades que te hielan la sangre, la violencia contra los niños, niñas y adolescentes es un problema de primer nivel, como así lo reflejan los distintos informes, en ellos se muestra el impactante alcance del abuso físico, sexual y emocional que sufren niñas/os de todo el mundo, y revela las actitudes que perpetúan y justifican la violencia. La violencia contra la infancia se produce todos los días, en todas partes. Y al mismo tiempo que perjudica a los niños y niñas como individuos, también desgarra el tejido social, y socava la estabilidad y el progreso. Pero la violencia contra la infancia no es inevitable. Los datos sobre violencia infantil son incómodos para muchos gobiernos, y ningún padre o madre se queda indiferente al conocerlos. En UNICEF, la educación para la paz se define como “un proceso de promoción del conocimiento, las capacidades, las actitudes y los valores necesarios para producir cambios de comportamiento que permitan a los niños/as, y adultos prevenir los conflictos y la violencia, tanto la violencia evidente como la estructural; resolver conflictos de manera pacífica; y crear condiciones que conduzcan a la paz, tanto a escala interpersonal, como intergrupal, nacional o internacional.” Es en la escala interpersonal e intergrupal en la que todos nosotros podemos incidir de manera inmediata, sin embargo, veo con preocupación, que sigan sin incorporarse en nuestro sistema educativo de manera regular y profunda la educación de las emociones de nuestros niños/as y adolescentes, trabajar las emociones de forma adecuada, evitaría de raíz muchas veces las causas de la violencia. Es vital aprender a regular las emociones. Todos sabemos que una de nuestras lacras, la violencia de género que sufren mujeres e hijos/as, está asociada a la falta de control emocional, cuando la educación emocional se trabaja en casa y en los centros de enseñanza, se educa a los alumnos en unas relaciones de igualdad, respeto, tolerancia y empatía que promueven la disminución de los comportamientos violentos. Incorporar la educación para la paz ya no es algo solo necesario, sino imprescindible para tener una formación pedagógica al servicio de una educación integral. Nos queda mucho por hacer, hoy sería un magnífico día para avanzar.
Mikel Aguirre Errea presidente UNICEF Comité Navarra