La plaza del pedestal vacío

José Mª Muruzábal del Solar Historiador del arte navarro|

Actualizado el 24/09/2018 a las 09:14

Llevo tiempo queriendo escribir estas líneas a ver si nuestro Ayuntamiento es capaz de solucionar un pequeño “desaguisado” de esos que a veces suceden. En la plaza Primero de mayo, del barrio de la Chantrea, denominación que se otorgó a ese espacio para recordar “el carácter obrero del barrio” según la prensa del momento, existe un pedestal vacío que lleva así mucho tiempo ya. Uno, que lleva muchos años dedicado a la historia del arte navarro y al estudio de la escultura pública de nuestra Comunidad, recuerda que ese pedestal tuvo en su día una escultura. Aún puede verse encima del pedestal vacío el arranque de dicha escultura. Dicha plaza llevó el nombre, anteriormente, de Plaza Elberdín y en su inauguración se ubicó, encima de dicho pedestal hoy vacío, una escultura del autor Marino Amaya representando unos niños. En el pedestal, sobre el que está la base de la escultura, aún puede leerse el nombre del citado escultor. Guardo un recorte del Diario de Navarra, de hace bastantes años, en que aparece fotografiada la escultura en su pedestal.

Me permito solicitar de nuestro Ayuntamiento que recupere dicha escultura (espero que la hayan guardado arrinconada en cualquier almacén municipal) y la reubiquen en su pedestal. Entiendo que dicha labor costaría poco dinero y contribuiría, sin duda, a embellecer y servir de ornato a ese agradable rincón, ubicado detrás del antiguo colegio de la Salesianas y junto al centro escolar Bernat Etxepare. Si además de la escultura se logra adecentar un poco el pequeño jardín en que se localiza el pedestal, aún mejor. Sé que nuestro Ayuntamiento tiene cosas mucho más importantes en que ocuparse, pero estos pequeños detalles, buenos para la cultura, cuestan poco y los amantes del arte y de la escultura seguro que lo agradecerán.

Se ha hablado muchas veces de cuidar el patrimonio escultórico de nuestra ciudad, que es muy rico. Pamplona tiene la suerte de contar con un número de obras muy importante. Son mucho más escasas las obras situadas en los barrios periféricos, como es el caso de esta escultura de que hablamos. Por ese mismo motivo deberíamos cuidar más dichas obras. Tener un pedestal vacío, sin la escultura, y descuidado, acaba dando sensación de abandono; lleva así muchos años. Además, entiendo que es obligación de dicha entidad velar por el patrimonio cultural y estético de la ciudad. ¡A ver si hay suerte!

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