Sobre Santa Engracia

Alberto Rodríguez|

Publicado el 14/09/2018 a las 09:29

El señor Vizcay rebate en su escrito ‘Una piedra para Santa Engracia’ los beneficios ambientales que se originarían no reparando la presa de Santa Engracia. En un primer lugar, alude a que hay otras presas que retienen sedimentos, por lo tanto asume que las presas tienen ese efecto negativo. Lo ideal sería seguir trabajando en eliminar otros obstáculos y minimizar ese efecto. De nuevo, respecto al movimiento de peces, nos vuelve a dar la razón pero escudándose que hay más presas. Estamos de acuerdo, los salmónidos son algo anecdótico, pero estamos completamente en desacuerdo en cuanto a las especies exóticas invasoras. Como miembro de la Federación Navarra de Pesca y presidente de una Asociación de Pescadores, debería conocer que las aguas embalsadas son el hábitat adecuado para la proliferación de dichas especies exóticas, especies que se encontraban en la badina antes de su rotura, habían superado la presa por acción de personas desaprensivas. Rebate el grado de endemismo de las especies autóctonas.

La web ‘Carta Piscícola’, de la Sociedad Ibérica de Ictiología, habla de endemismo ibérico para el barbo de Graels, madrilla y chipa. Indica que la carpa lleva más de 2.000 años conviviendo con nosotros. Pero investigadores como Ignacio Doadrio en “Ictiofauna continental española” apunta que fue introducida por los romanos en Europa y en España durante la dinastía de los Hausburgo (1516-1700). La carpa está declarada como exótica invasora por el Ministerio: Real Decreto 630/2013 Catálogo español de especies exóticas invasoras (Sentencia del Tribunal Supremo de 2016). En cuanto a la duda de la presencia de nutrias y visones, ciertamente no es fácil observarlas, a través de los rastros que dejan se tiene constancia regular de su presencia.

No, el río no se queda seco, sufre el estiaje propio de los ríos mediterráneos. Claro que son episodios de estrés para la fauna y flora, pero es algo natural a lo que se han adaptado y les otorga ventaja frente a otras especies exóticas. La situación actual de orillas desnudas es fruto del embalsamiento previo, la revegetación natural ha comenzado, es cuestión de tiempo y para acelerar el proceso lo ideal sería retirar todo el azud. Estamos de acuerdo en fomentar el deporte y actividades de remeros, pescadores…, pero eso no pasa necesariamente por arreglar Santa Engracia.

En Pamplona existen otras 5 presas donde albergar esas actividades de forma más económica que arreglar Santa Engracia. Como pueden ver no estamos anclados en el “me opongo porque sí”, que indica que estamos expectantes ante la posibilidad de recuperar una parte del río Arga a la vez que se encuentren alternativas más económicas desde el punto de vista ambiental y monetario.

Alberto Rodríguez, en representacion de Arga Bizirik - Arga Vivo

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