'Okupaciones' e impunidad
Publicado el 14/09/2018 a las 09:27
A mediados del siglo pasado, habiendo pasado guerras y todas las calamidades afines a ellas, los jóvenes - emprendedores o no- mirábamos un porvenir incierto pero esperanzador. Muchos habíamos perdido un ser querido, mirar adelante sin odio al pasado era bastante normal. Así, fuimos descubriendo atractivos como deportes, artes y oficios.
Naturalmente nos organizábamos para pasarlo bien, los domingos con las cuadrillas de amigos e íbamos a misa. Los sábados no valían. Luego el “chiquiteo y banderillas”, cine y por la tarde de 19 a 22 horas a nuestros bailes en locales diversos. Eso sí, a las 10 de la noche finalizaban. Hablar de política era tabú. ¿Los tiempos pasados fueron mejores? ¡No!
Ahora, los grupos de jóvenes alquilan y ocupan locales regulados por ley. Para conseguir licencias deben adecuarlas de acuerdo con la normativa vigente, pruebas de isonometría y horario limitados. Agua y luz de acuerdo con sus necesidades. Y lo pagan todo, claro está. No es un privilegio local. Son jóvenes sanos -¿de política?-, con total libertad. ¿Gaztetxes? No quieren eso.
Por mis viajes de trabajo recibía multitud de invitaciones por nuestros anfitriones a cenas tipo buffet, en barcos con restaurantes y espectáculos diversos. (...)
Pero hablemos de Pamplona. En la calle San Agustín, en el año 1909 se inauguró el frontón Euskal Jai y funcionó hasta 1977. De propiedad privada, en 1994 lo compró el Ayuntamiento pamplonés. Fue invadido por okupas causando destrozos, sin pagar ni luz ni agua, que actuaban de forma nada ortodoxa -grupos proetarras-. No les cortaban los suministros por temor a represalias de los violentos “inquilinos” contra las empresas suministradoras, según mis informes. Y ese argumento les falló.
En 1994, el Ayuntamiento y estando advertidos los okupas inició el derribo. No sin tensiones, claro está. El Consistorio, siendo alcaldesa Yolanda Barcina construyó (era su objetivo) un Civivox, para uso ciudadano y allí sigue. Presidía el Gobierno y apoyaba el proyecto Miguel Sanz.
Hoy estamos con un problema similar. Otros okupas y/o los mismos, llevan meses en el interior del palacio Marqués de Rozalejo, que en tiempos fue un hotel. El Palacio es propiedad del Gobierno de Navarra. Las actividades realizadas asiduamente son degradantes en todos sus aspectos para la necesaria revalorización del Casco Antiguo de la ciudad. Destrozaron a su antojo puertas y habitaciones, haciendo del Palacio lo más parecido a un burdel. La vergüenza no solo del Casco Antiguo, sino de toda la ciudad. ¡Ay, amigos! La diferencia del derribo y los objetivos del Euskal Jai difieren ostensiblemente del actual problema del palacio Marqués de Rozalejo. Gobierna el cuatripartito presidido por Uxue Barkos y el alcalde Asiron (Bildu) -que sí empatiza con los abertzales-, y en el Gobierno más de lo mismo.
Las elecciones se acercan y los okupas por ahí caminan. Ahora todos fuera y tabico el portal, como al día siguiente entran por la brava los ‘okupantes’ rompiendo tabiques, aclamados por simpatizantes abertzalistas, pues no pasa nada. Me consta que la presidenta no se encuentra cómoda, pero tampoco los miles de navarros que nos indignamos al no verla en Madrid representando a Navarra en actos oficiales, como sería su obligación. Claro que el lendakari Urkullu tampoco, pues son similares. Un dato: el PNV no soporta a los okupas y Geroa Bai sí. Clarísimo: aquí manda Bildu.
Los okupas llevan ocupando lo que quieren, pisos deshabitados incluidos con toda inmunidad del consistorio pamplonés los tres últimos años. Cataluña ha copiado tan “cívica” actividad , ¿seguirá la “moda” por España? Me parece impresentable.