Niños a clase o clasificar niños
Publicado el 10/09/2018 a las 08:07
Hay tres palabras que se repiten como un mantra estos días: vuelta al cole. Hace poco fui con mi familia a un centro comercial para aprovechar ofertas de ropa para los críos, que tienen la mala costumbre de dejar todo pequeño o roto y desgastado, lo que ocurra antes. Mi hijo mayor preguntó decepcionado por qué la ropa de niña tiene colores más llamativos y la de niño es tan sosa. No supe qué contestarle. Unos días antes estábamos comprando zapatillas. La pequeña eligió unas que estaban en la sección de niño, porque también las zapaterías están en esas. Se las compramos, poco importaba que no fueran “de niña”. Cuando era pequeña, el material escolar y la ropa eran, comparándolos con los de ahora, más neutros. Mochilas, estuches y cuadernos de colores primarios; zapatillas blancas, pantalones vaqueros, negros, granates o de pana. La única prenda diferenciadora era la falda. Hasta el detestado jersey de cuello vuelto era igual para niño que para niña. Pero desde que el consumo global y la superpoblación de personajes animados forman parte de las vidas de nuestros hijos no hay apenas útiles escolares o prendas que no lleven algo distintivo. Muy posible que esto esconda un afán comercial, ya que así los hermanos no heredan nada de sus hermanas ni viceversa, y es que casi toda la ropa de niña está “marcada”. No solo están los colores, sino los lazos, volantes, botones con forma de flor, etc. No comulgo con padres que no quieren influir en el aspecto de sus hijos y eso hace que no se sepa si tienen niños o niñas. Mi hija lleva pendientes, media melena y tiene ropa rosa, porque le encanta ese color. Adora pintarse las uñas y jugar con muñecas lo mismo que poner el trenecito en las vías o darle patadas al balón. Mi hijo también juega con muñecas, no le gusta el fútbol, pero sí dibujar y pintar. No es justo que los pasillos de ropa, material escolar o zapatos sean de un color determinado y este acabe siendo un color determinante. El debate volverá con los primeros catálogos de juguetes para Navidad, segurísimo. Sin llegar a radicalismos, este afán diferenciador puede aportar su grano de arena en la percepción que niños y niñas tienen de sí mismos. Visten diferente, son diferentes. Ositos, unicornios, lacitos y mariposas para ellas; coches de carreras, tablas de surf, robots y superhéroes para ellos. Estos son los motivos que decoran sudaderas, camisetas, cuadernos o carpetas. Dulzura y ñoñería frente a deporte, movimiento y tipos duros. Por suerte, ya hay pequeñas firmas textiles que estampan las prendas con motivos neutros, pero es ropa cara. Los gigantes del comercio textil deberían copiar. Hombres y mujeres somos diferentes en muchas cuestiones, pero somos iguales en la mayoría de las cosas. Ojalá un cambio por parte de las marcas, los fabricantes y la publicidad, y también por nuestra parte.