El huésped de Waterloo

Francisco Javier Esteruelas Hernández|

Publicado el 10/09/2018 a las 08:10

Los golpistas, políticos secesionistas, de Cataluña están preparándose para colapsar Barcelona desde la Diada del 11 de septiembre hasta los primeros días de octubre.

Vallas, coches cruzados, bloqueo de puertos, aeropuertos, acampadas, etc, serán utilizados para este fin. Además de la actuación de los comités de defensa de la República (versión del secesionismo catalán de las juventudes hitlerianas) organizando movilizaciones superprovocativas. En su pecho la ‘¿esvástica?’ Amarilla. ¿Qué hacer ante estos hechos que pueden ser, ya lo son especialmente desde hace un año, muy graves contra la soberanía nacional? El ministro de Exteriores alemán ante el auge de movimientos radicales en su país se ha dirigido a los ciudadanos alentándoles a luchar contra estos movimientos. Muy gráficamente ha dicho: “Levantaos del sofá y luchad”.


Y esto es lo que está ocurriendo en Barcelona, crece la rebelión cívica y las brigadas de limpieza desatan los nudos asfixiantes y lazos amarillos que encuentran a su paso. Por otra parte esta rebelión debe traducirse en un “hacer lío” expresión argentina que significa, como es conocido, alboroto, ruido, movimiento, etc. Lo que no se esperaban, ni por asomo, los golpistas hace un año es la imponente manifestación, después hubo otras, que llenó de banderas españolas las principales vías de Barcelona dirigida por Borrell y Vargas Llosa. El golpista Puigdemont y “ad láteres” pensaban que los españolistas no dirían nada tan acostumbrados estaban en pisotear los derechos y libertades sin provocar una reacción en la calle. Mientras tanto el huésped de Waterloo ocupa una lujosa mansión en una de las zonas más caras de Bruselas. Se ha paseado por toda Europa, a veces acompañado de sus congéneres. Pero, ¿quién está pagando hasta ahora estos dispendios que supone mantener a Puigdemont y otros golpistas en diversos países desde hace casi un año? Y lo que es más, ¿de dónde ha salido el dineral para sufragar el coste del “proces” iniciado en 2012?

Mucha dignidad aparente y arrogancia por arrobas de Puigdemont en su defensa de lo que considera justo pero no paga un café. Yo invito y tú pagas parece ser su lema. Desfachatez, descaro, desvergüenza son acepciones coloquiales que el diccionario aplica para la palabra ‘jeta’. Sepa el huésped de Waterloo que cuando Juan de Borbón -es distinto el supuesto pero puede servir de alguna referencia- estuvo ingresado en una clínica privada pagó de su pecunio hasta la última peseta. Aquí es el epañolito currante quien corre con los gastos de esta locura secesionista.


Francisco Javier Esteruelas Hernández, doctor en Derecho por la Universidad de Navarra

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