Abuso de poder

Maialen Mendióroz Sola|

Publicado el 09/09/2018 a las 08:50

El problema empezó con un agente de la policía municipal de Pamplona, cuya placa tengo grabada en mi cabeza, pero por el debido respeto a su persona no la publicaré.

El 14 de agosto se me retira la tarjeta de estacionamiento para minusválidos, encontrándose en perfecto estado y debido a la falta de conocimiento de las leyes presentes. Aparqué en el casco antiguo, puesto que iba a una entrevista de trabajo en la zona y quiero destacar que también estoy autorizada para entrar en este. Sucedió exactamente en la calle San Francisco, paralela a la calle Eslava, en un aparcamiento específico para personas que como yo cuentan con una minusvalía.

A la que aparqué y me puse en rumbo a la dirección de la entrevista, escuche a alguien llamándome en un tono alto, por la costumbre que tengo de que me paren constantemente al ser muy joven y no aparentar quizás una minusvalía, imaginé que me llamaban a mí. Le dejé la tarjeta, acto seguido le saqué el DNI anticipándome a que me lo pidiese y pese a todo me exigió la tarjeta azul que acredita a dichas personas, en sustitución del certificado médico en papel. Se la entregué.

Según mi ayuntamiento, el cual no es perteneciente a Pamplona, no estoy obligada a enseñarla, puesto que la tarjeta de aparcamiento se comprueba en todo caso con el documento de identidad. Le comenté al agente que acudía a una entrevista y su contestación fue que la tarjeta no estaba bien, que no debería pertenecerme y me la iba a requisar, añadiendo que tenía que hacer el papeleo y que si me quería ir, me fuese pero ateniéndome a las consecuencias de dejar ahí el coche y sin la tarjeta... Me sentí tan avasallada en ese momento, con tanta gente mirándome, con el agente aprovechando su autoridad para retirarme la tarjeta, incapaz de poder darle una explicación por la actitud de este, que llamé a mis padres -que, por suerte, estaban al lado y acudieron-.

Corroboró dicha retirada buscando la supuesta normativa en Internet. Marcharon y llamamos a Bienestar Social, como dijeron los agentes. Allí no entendían nada y me mandaron al Ayuntamiento de Pamplona donde nos pusieron en contacto con el 010 porque nadie se aclaraba. Explicamos todo al secretario de Policía Municipal, el cual muy amablemente decidió escucharnos y ayudar -este no conseguía entender por qué me la retiraron-.

Cabe destacar el trato vejatorio recibido por el agente mencionado en el resto del texto, la humillación en público, la falta de información requerida por este y el poco tacto dadas las circunstancias, resaltando en comparación con el trato amable de su otro compañero.

Entiendo que se controle el tema de las tarjetas, entiendo que me la pidan a menudo, pero lo que no entiendo son las formas. Parece que tiene que faltar un miembro del cuerpo o bien ir en silla de ruedas para que no se echen encima como si cometieses un delito. Quizás deberían aprender a tratar mejor al ciudadano. Aclaro finalmente que la tarjeta estaba correcta y que fue devuelta a la semana.

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