El otro gaztetxe

Juan Frommknecht Lizarraga|

Publicado el 03/09/2018 a las 08:22

Imagínense que un grupo de jóvenes ocupas, en este caso de extrema derecha, decidiera ocupar un local del gobierno autonómico, en mal estado, y con problemas de seguridad, pongamos por ejemplo que en el centro de Pamplona.


En este caso, los jóvenes hacen obras, por supuesto sin licencia, e incluso montan un bar en parte del edificio ocupado. Llegan los Sanfermines, y ante la pasividad de los poderes públicos, el bar funciona a pleno rendimiento restando ingresos a los honrados edificios de la zona, que cumplen normativa, pagan sus licencias, cotizan a la seguridad social por sus camareros y pagan sus impuestos. Con esta lucrativa actividad los jóvenes consiguen obtener unos beneficios netos, por decir una cifra, de 6.000 euros, que destinarán a su propio disfrute y a su causa. Además ocurre que en ese bar los jóvenes han colocado, a modo de homenaje, unas fotografías muy curiosas. Por ejemplo, las de los asesinos de los GAL que pudieran quedar en prisión, si es que hay alguno, solicitando su inmediata vuelta a casa. Igualmente se coloca en parte principal de las paredes un retrato de Don José Amedo Fouce, condenado por su relación con los GAL, y por el secuestro de condenado y de Luis Morcillo, asesino confeso de Santi Brouard.


Tras personarse el gobierno de Navarra en las diligencias abiertas, y conseguir la policía foral siguiendo órdenes del juez en una rápida, limpia y meritoria acción policial el desalojo de los ocupantes, los jóvenes, de una forma no menos limpia y rápida, aunque menos meritoria, vuelven a la tarde al edificio, lo ocupan de nuevo y colocan sus símbolos y emblemas, relacionados, como no, con su ideología. El alcalde de Pamplona de Batasuna hace la siguiente declaración sobre el asunto.”Rechazamos este desalojo unilateral empleando la fuerza”, a la vez que lamenta que no se le haya informado y lamentando que en este momento sea más difícil dialogar con los ocupantes. Ante la nueva ocupación, y ante el riesgo de que se produzcan problemas de orden público con los ultraderechistas, el gobierno de Navarra, de Bildu y Geroa, decide suspender la petición de desalojo. El juez, lógicamente lo entiende como un desistimiento del mismo, por consentida la ocupación, y archiva la causa. Y los jóvenes de extrema derecha se quedan con su local y su bar, con sus símbolos y quién sabe si con sus fotos, haciendo caja y proselitismo.


Increíble, ¿verdad? Pues esto mismo es lo que ha pasado, y ahora denuncia Pablo Ojer en ABC, en Pamplona. Con una pequeña variación: los ocupantes del local, en este caso ni más ni menos que un palacio, eran de extrema izquierda, y muy próximos a Bildu, a juzgar por las fotografías colocadas en el bar clandestino, que se correspondían con las caras de varios etarras, sobre alguno de los cuales pesan los cargos de haber asesinado o intentado asesinar a honrados pamploneses.

Esto está ocurriendo hoy en Navarra ante los ojos de todo el mundo. Ustedes juzgarán.

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