Todos empujaron hacia el cuatripartito
Publicado el 30/08/2018 a las 08:40
Sí, en resumidas cuentas, todos fuimos directa o indirectamente responsables del ‘cuatriadefesio’ que nos gobierna. Unos por acción (los cuatrivotantes), otros por omisión (los huidos que, por comodidad, pasotismo, desencanto, castigo…, se abstuvieron de ir a votar) y otros porque, a pesar de la que se nos venía encima, fuimos incapaces de convencer a estos últimos para que fuesen hasta las urnas. Resultado de semejante cóctel: el cuatripartito, ¡toma ya! Por eso digo que, al final, los causantes de esta desgracia actual y de este inminente peligro para Navarra fuimos todos. No parece que esta asociación a cuatro sea lo “natural” pero, desde luego, sí es lo real. Por eso, en relación al PNV -terminemos con la patraña de “Geroa Bai” y llamémosles PNV, lo que son-, que es el cuatrisocio más discordante en esta barahúnda, podríamos preguntarnos si sus votantes deseaban imperiosamente la asociación con los de Podemos y con los de IU; menos grima debieron darles los de Bildu. Pero, con entusiasmo o sin él, echaron a andar junto a ellos y han llegado hasta aquí haciendo sus “cositas”. ¿Qué puede pensar un PTV, fiel adicto desde hace mucho tiempo al PNV -muchos en las zonas “nobles” de Pamplona-, de la okupación de Rozalejo? ¡Ay, ese escalofrío que les sube por la espalda, ese canguelillo que les entra pensando en sus amplios patrimonios! Una cuatricofradía semejante es muy improbable que fuese imaginada por las cabezas de los electores medios. ¿Pensaron en el momento de echar la papeleta en la urna que podría pasar algo de esto: en la supremacía que se le iba a dar al euskera y en el perjuicio que para sus propias aspiraciones laborales suponía; en la entronización y preeminencia de la ikurriña en balcones oficiales; en el espanto de la Consejería de Educación -parece que dedicada en exclusiva a jorobar al alumnado, tenga la edad que tenga-; creyeron que iban a ver cerrados los centros de salud las tardes del verano o que sus chavales carecerían de pediatras; supusieron que el Gobierno resultante cuestionaría AVE y Canal; consideraron esencial que les fuesen a subir los impuestos a lo bestia; alguna vez imaginaron ver homenajes oficiales a etarras, desamparo de las víctimas del terrorismo o apoyo incondicional a agresores de Guardias Civiles; esperaban de su nuevo Gobierno decisiones, cuando menos “raritas” de adjudicación de obras públicas y de subvenciones; soñaban con desprecios caprichosos y maleducados a las instituciones nacionales -Reyes, bandera, ceremonias-; etc? Ya sabemos que la noticia es que el hombre muerda al perro, ¡pero tenemos tantos hombres mordedores…! Ahora, mirando hacia el futuro, nos podríamos preguntar si antiguos cuatrielectores serían capaces de cambiar su voto en unas nuevas elecciones. Difícil, pero hay argumentos sobrados para que alguien intente convencerles trabajando duro y hablando claro. Parece que en Navarra, para variar, la cosa se complica ahora y, tras el asalto a la Moncloa hecho por Sánchez y el PSOE, el PNV navarro está intentando pasar la mano por el lomo del PSN… que igual se deja acariciar. La cúpula del socialismo navarro deberá calcular a qué infierno dantesco quieren descender maridándose con supremacistas-nacionalindependentistas y ricos, muy ricos. ¿Cómo va a vender esto a un votante socialista de Cascante, de Ezcároz, de Iturmendi, de Villava o de Viana? Para las siguientes elecciones locales y autonómicas no queda nada, el tiempo de un embarazo. ¡Que el día del parto, el de las votaciones, nos pille a todos reflexionados, convencidos y maduros ante las urnas!