¿Será la última?
Actualizado el 20/07/2018 a las 14:20
Pues si, seguramente será la primera frivolidad del nuevo equipo gestor de este sufrido país, esa mistura de “lumbreras” o también llámeseles salvadores oportunistas, suponemos que después de una deliberación en un ambiente babel (la mezcla no tiene otra comparativa) se sacaron de sus molleras con el “presi “a la cabeza, la pretensión de regar su maltrecha fama dando un si a la entrada de los ocupantes de un barco que solo representa los intereses de las mafias de turno sabedoras de que tocarían la fibra de la opinión pública pusieron en la frontera marítima a todos esos nuevos acoplados. No serán los últimos, eso seguro, pues el efecto llamada salta en automático, ya estamos padeciendo ese goteo a diario desde hace años, parece que a ningún político le importa lo más mínimo la saturación que agobia y desborda nuestra capacidad natural de solidaridad. Nunca fue la solución el acoger y mantener a las masas sin medios, que dicho sea de paso claro que tienen derecho a la vida como todo semejante, pero en estos casos sigue estando en posesión de la razón el dicho asiático, no me des peces enséñame a pescar. Qué gran reflexión. En el hemiciclo de Bruselas se están barajando el aporte de una nueva partida de 35.000 millones de euros para dar soporte a las operaciones de alojamiento, yo me pregunto ¿y esas medidas a donde nos conducen?, solo engordaríamos el problema, recuérdese el efecto llamada, es real e incontestable, pues la realidad habla por sí sola. Otros gestores como los italianos se sacaron de encima el problema y se sienten libres de responsabilidad, nosotros parece ser que somos más inteligentes, o queremos salir de buenos en la foto cargando con un paquete perfectamente evitable, así como lo han hecho países que nos llevan ventaja. Tenemos muchos pensadores que cobran por eso, pero puede que se vean coartados si tomasen medidas que dejasen su imagen en mal lugar como pudiera ser virar 180 grados eses barcos y retornarlos a sus lugares de origen y a la par allí, si poner sus lugares en valor con mucho menos presupuesto del que hace falta para marear a las víctimas de unos métodos erróneos A Pedro y Pablo junto a sus secuaces le pedimos que antes de tomar más medidas a la ligera hagan ejercicio del buen sentido y no nos sorprendan con otra ligereza.