Ante la falta de profesionales sanitarios en Navarra

maría josé luna calero|

Actualizado el 17/06/2018 a las 09:36

He leído el texto publicado en esta sección el pasado día 4 de junio, firmado por dos médicos de Atención Primaria que, además, pertenecen al Sindicato Médico. En parte estoy de acuerdo con ellos pero discrepo enormemente en otras y quiero hacerlo constar.

El 28 de mayo fue inaugurada por el Consejero de Salud la jornada “Avanzando en humanización”. Efectivamente, el objetivo principal era colocar al paciente en el centro de la atención; pero la humanización no solo depende de las buenas intenciones de los profesionales. También depende de poder contar con profesionales suficientes en número, cualificados y suficientemente implicados. Esto es así, en todos los ámbitos: es decir, en Atención Primaria, en Atención Especializada y, creo que primordialmente, en Hospitalización.

Esto último lo conozco bien. Tuve la desgracia de tener ingresado a mi pareja todo el Puente Foral y 20 días más; es decir, hasta Navidades. Y pude comprobar la dedicación, durante 24 horas al día, del personal del Complejo Hospitalario.

Yo no soy navarra de nacimiento - soy valenciana-, pero tengo la vecindad navarra tras muchos años residiendo y trabajando en esta Comunidad. Y me permito dirigirme a mis convecinos: no debemos dejarnos engañar. El problema de la falta de médicos no es nuevo, no es de esta legislatura, y se debe a varios motivos.

En primer lugar, cada vez hay menos profesionales por el límite de licenciados en la Facultad de Medicina de Navarra (Universidad de Navarra) que luego, además, se van a su país o a su comunidad de origen. En segundo lugar, cada vez hay más médicas con sus embarazos y bajas maternales, con los cambios de titularidad de Médico de familia que ello representa (a mí me han cambiado varias veces). Cada vez la media de edad de los profesionales es mayor y, con la normativa de jubilación a los 65 años (también del Gobierno anterior), en unos años se jubilarán buen número de profesionales para los que no existe relevo generacional.

Como se ve, en la falta de médicos hay problemas estructurales (sociales y generacionales), legales (provenientes de los recortes de gasto de anteriores gobiernos) y de otras índoles; pero es absolutamente tendencioso mirar la situación únicamente como si se debiese a los tres últimos años de gestión. Por eso afirmo que un análisis así trata de engañarnos.

Quiero aprovechar para dar las gracias al doctor Aldaz. Aunque no era mi médico de familia, lo fue de mi pareja, aunque no le correspondía. Y aun teniendo “exceso de cartillas”, nos ayudó a que los últimos momentos de su existencia fueran más llevaderos.

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