Ante las críticas a ELA por el 2-J
Publicado el 05/06/2018 a las 08:38
Rafael Berro en una carta publicada en esta sección el pasado viernes, demuestra una gran debilidad cuando recurre a la mentira para criticar al sindicato ELA en su carta titulada “Política lingüística y 2-J”. Claro que en una sociedad democrática debemos asumir con deportividad las críticas a nuestras posiciones que legítimamente hacen los demás, pero no cuando estén trufadas de falsedades. Berro habla en su carta de árboles y de bosques, pero algunos de los que cita están deformados por su percepción cargada de prejuicios y otros directamente manipulados para atraer gente a su manifestación, aunque difícilmente lo logrará si les llama “mayoría infantilizada, sumisa y servil, penosa e indigna”. En primer lugar, no ha sido este Parlamento el que ha legalizado la extensión de la oferta del modelo D a la Ribera, sino el anterior, con el voto a favor del PSN.
En segundo lugar, las personas vascoparlantes sólo tienen la ventaja de conocer nuestros dos idiomas, pero cargan con el inconveniente de que en la administración no pueden pasar a desempeñar un puesto de castellano, y en el caso de los docentes, para entrar a Educación, deben hacer dos oposiciones para la misma especialidad si quieren acceder a un perfil con dos idiomas. En tercer lugar, a ninguna empresa se le exige el requisito de formación en euskera para contratar con la administración, pues basta con que informe de cursos públicos o privados para ello. En cuarto lugar, atribuye al nacionalismo catalán llevar muchas legislaturas “imponiendo” su idioma allí, pero lo cierto es que la inmersión en catalán es un consenso básico impulsado también por el PSOE y compartido hasta por el PP. Es mentira que ELA plantee “la inmersión lingüística en euskera para todos los niños navarros”, y el día 13 se va a ver muy bien en la ponencia parlamentaria cuando acudamos a repetir lo que llevamos años diciendo: libertad para elegir estudiar en castellano o en euskera, fomento de los modelos D y A mientras rija la actual ley, y en caso de que se oficialice en toda Navarra, el mínimo será el modelo A como en todas las CCAA con lengua propia. ELA no contraprogramó nada el 2-J, porque ‘El Pueblo de las Alternativas’ estaba publicitado y programándose muchos meses antes que el anuncio de la mani. En todo caso, la contraprogramación puede haber sido la del señor Berro. ELA no quiere pisotear la libertad de nadie ni lo ha hecho nunca.
Añadir que del mismo modo que se abren líneas en euskera con 6 alumnos, toda la vida ha habido líneas en castellano con 4, en pueblos en la muga con Iparralde. No calificar de nacionalistas a los sindicatos de ámbito estatal y sí hacerlo con ELA por moverse en el ámbito vasco resulta cuando menos incoherente, y no es inocente. Además del Estatuto de Gernika es la propia Constitución Española de 1978 la que prevé un mecanismo de interrelación entre la CAPV y la CFN. Otras descalificaciones de tono más subido relacionadas con la raza o el repoblar no merecen ni respuesta, pues descalifican a quien las emite y desvelan qué hay en su mente, además de las obsesiones y miedos que le atenazan en torno a banderas y procesos electorales, auténtica motivación del artículo y de la manifestación, a nuestro juicio. ¡Ojalá tenga remedio! Una sola verdad dice Berro: ELA ha pedido la eliminación del PAI como lo hacen cada vez más docentes y familias de todas las CCAA que padecen este sistema dañino para la equidad y que vacía los curriculos de contenidos y somete a sobreesfuerzo a las criaturas, ya que para aprender inglés (cosa que todo el alumnado ya hacía en todos los modelos y redes) obliga a todo el alumnado de más de 50 pueblos navarros y más de 100 colegios, a estudiar en inglés el 40 % de su horario escolar semanal. Eso sí es una auténtica imposición contra la que no montan ninguna manifestación, y permitir eso descalifica a partidos y sindicatos que convocan el 2-J.
Elena Hernández, Sonia Ontoria y Juan Pedro Urabayen, ELA Nafarroa.