Ser nudista

Sergi Juanpere Morales|

Actualizado el 18/05/2018 a las 11:25

Hace muchos años que frecuento espacios nudistas y naturistas; playas, piscinas y campings. También me gusta desmesuradamente ir desnudo por la montaña. Cuando voy desnudo, ante todo me siento cómodo. Pero también me siento libre, conectado con la naturaleza y a gusto conmigo mismo.  No entiendo como muchísima gente puede dar una connotación sexual al hecho de ir desnudo. No me refiero sólo a los puritanos que piensan que mostrar el cuerpo a los demás es pecado, también me refiero a los que aprovechan los espacios nudistas para dar rienda suelta a sus fantasías. Individuos que se esconden detrás de las dunas de la playa mientras miran personas pasear por la orilla. O babosos que esperan en un yacusi a que entre la chica, chico o pareja de turno para recrearse.   Formo parte de un grupo de jóvenes naturistas, y son muchísimos los casos de asedio sexual que hemos sufrido en lugares públicos todos nosotros. Con esta carta, quiero denunciar la mente enferma de todas estas personas que siguen viendo el cuerpo desnudo como un objeto sexual.  

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